|

BIOGRAFIA
En 1988 nace en Asturias el grupo Speed Demons, el
cual, poco tiempo después, tras venírseles encima el techo del local donde
ensayaban, deciden pasar a llamarse Avalanch, con una formación que actualmente
no conserva ninguno de sus miembros originales. Tras actuar por diversos puntos
del estado, y grabar sus primeras maketas, en 1993 registran su primer álbum,
Ready To The Glory, bajo el sello local Vudu Records. Aunque sirva como
presentación de la banda, el disco no adquiere demasiada repercusión, lo que
motiva que, a finales de 1994, Avalanch se acerque al abismo de la disolución.
Es entonces cuando Juan Lozano, cantante, y Alberto Ardines, batería, contactan
con Alberto Rionda y Víctor García, guitarras, y Francisco Fidalgo, bajo,
completando una formación que supondrá el relanzamiento definitivo de la
banda.
A mediados de 1996, con Roberto García acompañando a
Rionda a las guitarras, entran en estudio para editar, a principios del año
siguiente, tras varios meses de grabación, La Llama Eterna, el cual les dará
la relevancia suficiente como para ser consideradas una de las mejores bandas de
heavy metal del estado. Satisfechos del resultado obtenido, negocian con la
discográfica italiana Underground Symphony la distribución del álbum, junto a
una versión inglesa del mismo que habrán de grabar poco después, a nivel
internacional. Aclamados por la prensa especializada nacional, donde es Bunker
Estudios la encargada de la distribución, el grupo empieza a despertar cierto
interés en países de Hispanoamérica y Europa. En medio de la extensa gira que
precede al disco, Juan Lozano es invitado a dejar el grupo, siendo Víctor García,
esta vez como cantante, quien regrese a la formación para ocupar el puesto
vacante y acabar la misma.
A principios de 1999 registran su tercer trabajo, Llanto de
un Héroe, que supondrá la eclosión definitiva de la banda. El disco, una obra
conceptual marcada, una vez más, por las composiciones de Alberto Rionda,
supone una joya auténtica de power metal, en ocasiones con tintes épicos, que
coloca a la banda en el primer plano de la escena nacional, con temas tan
destacados como Cid o Aquí Estaré. La gira posterior se traduce en
impresionantes descargas ante legiones de fans incondicionales, no solo en
conciertos, sino en importantes festivales nacionales. Para culminar la gira, la
banda decide grabar en su tierra el concierto que culminaría la misma, en Junio
de 1999 en Avilés. Con el nombre de Días de Gloria, el álbum en directo sirve
como documento excepcional para transmitir la complicidad del grupo y seguidores
en sus potentes conciertos, a la par que la banda lidera el emergente renacer
del heavy metal en nuestro país.
La incorporación de Iván Blanco a los teclados les
lleva a preparar, en la segunda mitad del 2000, la que será su obra cúlmen, El
Angel Caído, un quinto álbum donde la perfección lograda en el sonido
complementan las virtuosas composiciones de Rionda, que con un guiño a la música
clásica, sitúan al mismo entre los lugares más destacados del panorama
actual. Su edición en el 2001 les lleva a una multitudinaria gira por todo el
estado, ante una expectación cada vez mayor, con memorables actuaciones en
festivales de la talla del Menorock, el Derrame Rock o el Viñarock, en el cual
repiten actuación en el 2002. En este mismo año, tras la salida del grupo de Víctor
García, sustituido por Ramón Lage, y de Alberto Ardines (único miembro
original), en su lugar entra Marco Alvarez, por diferencias con el resto de la
banda, ésta se dedica a preparar su siguiente LP, mientras intercalarán
actuaciones tan prestigiosas como las de los festivales alemanes Wacken y
Glauchau y el suizo Platten, lo que da idea de la reputación obtenida por una
banda que, con la edición de su próximo disco, dará el salto a Hispanoamérica
para continuar su actividad en directo.
por
j-kaos
|