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ENTREVISTA A MALLORY KNOX - 10/06/2006

Puede sonar a frase hecha, pero lo cierto es que los madrileños Mallory Knox son un auténtico soplo de aire fresco. "No Basta Respirar", su segundo álbum de estudio, es una buena muestra de su tino a la hora de combinar la intensidad del rock, la energía y la velocidad del punk y la vitalidad del mejor power pop, aunque indudablemente es en directo donde más y mejor se les disfruta. Aprovechando su participación en la fiesta de presentación de la undécima edición del Derrame Rock, nos colamos en su camerino minutos antes de que se subiesen al escenario para charlar con la banda al completo.

Desde la publicación de "Ya No Me Asusta!!" hasta la de "No Basta Respirar" ha pasado muchísimo tiempo, ¿por qué? ¿Hubo un parón voluntario o forzoso?
Vanesa: Nosotros creemos que no hubo un parón. Ha pasado tiempo, porque han sido cuatro años, pero desde que sacamos el primer disco estuvimos presentándolo y moviéndolo mucho por toda España, hemos hecho muchos conciertos. Luego también se marchó nuestro anterior bajista y entró Iván con nosotros (que fue un subidón), y después hemos estado preparando el siguiente disco, en el que hemos trabajado mucho y al que le hemos dado muchas vueltas hasta que sonara como queríamos.
Pedroche: Desde fuera sí puede dar la sensación de que ha habido un parón, es comprensible porque sí que ha pasado tiempo, pero para el grupo no ha sido así, porque no hemos estado parados en ningún momento ni hemos dicho nunca "lo dejamos un tiempo". Sí que es verdad que el disco ha tardado un poco más de la cuenta en salir, pero tampoco teníamos prisa, porque realmente todos trabajamos en otras cosas y llevamos un ritmo que no es el de un grupo que se dedica por completo a la música. Te tienes que dar tu tiempo para muchas cosas, de modo que lo que un grupo profesional podría hacer en dos años, nosotros lo hacemos en tres o cuatro.

¿Qué ha supuesto este nuevo disco para la banda?
V: Lo primero, un subidón. Estamos muy contentos con el resultado del disco, realmente nos lo curamos mucho antes de entrar al estudio y cuando llegamos allí teníamos muy claro cómo queríamos que sonara y cómo queríamos que quedaran las canciones. Cuando al final lo terminas y quedan como tú querías... es la hostia. Y luego te da la posibilidad de volver a girar y tocar en directo, que es donde más nos divertimos.
P: Ese es el objetivo, volver a tocar y a viajar. Un nuevo disco te permite eso, y más uno como este, en el que hemos currado tanto y con el que estamos tan, tan convencidos. Porque no es lo mismo tocar un disco que "bueno, ha quedado bien" que tocar uno con el que estas convencidos al 100%, con todo el cambio de sonido que ha habido y la evolución que ha experimentado el grupo.

¿Y qué papel diríais que ha jugado el Indio en ese resultado final?
V: Ha sido fundamental. Él lleva con nosotros desde que empezamos hace diez años y ha seguido a nuestro lado toda nuestra evolución, desde la primera maketa que grabamos con él como productor. Trabajar con el Indio es un subidón, porque el tío se lo cree aún más que nosotros y le encanta el grupo, y para nosotros que alguien crea y confíe así en ti es muy importante. Luego ha habido mucho trabajo en el local y él ha venido desde el principio, hemos acabado con él temas que no estaban completos e incluso ha hecho la letra de algunos. Su implicación ha sido total, para nosotros es un Mallory más, aunque no se suba con nosotros al escenario.

Vuestros dos discos se caracterizan por poseer muchísima energía, pero la del primero se situaba más cerca del punk y el rock y la del segundo tiene una vibración mucho más power pop... ¿Cómo lo veis vosotros, qué elementos comunes y diferenciadores veis entre uno y otro?
V: Yo creo que la diferencia es el sonido. El primer disco tenía un sonido quizás más metal, más oscuro se podría decir, y este es mucho más alegre, brillante y fresco. Luego también se nota que Iván está con nosotros, que toca que te cagas y que le echa unas ganas enormes.
P: El principal punto en común es que la fórmula sigue consistiendo en guitarras potentes junto a las melodías de voz de Vanesa, mientras que la diferencia que vemos es que la evolución ha ido hacia una estructuras más simples y unas guitarras más brillantes. Digamos que le hemos quitado metal y le hemos añadido pop, encontrando el que es nuestro sitio en este momento.

Y en lo que se refiere a la grabación propiamente dicha, ¿hubo grandes diferencias entre la forma de trabajar con Mr. Chifly y con El Indio?
V: Sí, son diferentes. El Chifly se centra más en lo que es producción de instrumentos, mientras que el Indio, como vocalista que es, es todo voz, aunque también se fija mucho en el sonido de las guitarras, la batería... De todas formas, hemos tenido muchísima suerte al tenerlos a los dos, ha sido un auténtico lujo. Con Mr. Chifly y el primer disco aprendimos mucho, aunque se grabó muy rápido y en unas condiciones que tal vez podrían haber sido mejores.
P: Grabamos el primer disco siendo muy inexpertos y yendo por primera vez a unos estudios buenos, así que estábamos muy nerviosos. Este lo hemos disfrutado más porque íbamos más tranquilos y más seguros de lo que queríamos.

¿Cuáles serían vuestros temas favoritos del disco y por qué?
V: A mí me cuesta quedarme con un tema, hay muchos que me gustan. De hecho, podría decirte que, a lo mejor, hay uno o dos que me gustan menos (Risas). Yo creo que tenemos grandes temas, lo sorprendente es que la gente no se que queda con una sola canción. Uno te dice que le encanta "Hoy Elijo Yo", porque es supercañero y superpunkrockero, otro te cuenta que "No Basta Respirar" le pone los pelos de punta, otro que con "Bailar" se lo pasa de muerte y otro que le encanta "Punk Rocker" y levantar los cuernos. A nosotros nos ha sorprendido mucho que no haya un tema que la gente prefiera, pero es mucho mejor así. Yo creo que este disco tiene muchos temas buenos (Risas), aunque esté mal que yo lo diga...
Iván: La verdad es que es un disco de singles.
P: Nos hemos centrado mucho en las canciones, puede parecer pretencioso pero estamos muy convencidos con todos los temas que al final han entrado en el disco. Otra cosa es que yo ahora te pueda decir dos canciones que prefiera, pero si me lo preguntas la semana que viene igual son otras. Es una pregunta que nos da gusto responder, porque estamos muy contentos con todos los temas y no hay uno claro que digas "este es el que se sale del disco", sino que los disfrutas todos a su manera, y eso está de puta madre para defenderlos luego en directo.
V: Vamos, que no te vamos a decir dos temas (Risas).

¿Por qué una versión de The Beat y por qué en acústico?
V: Ya en el disco anterior el último tema era uno acústico, y en este disco queríamos meter otro, nos encaprichamos con esa idea. Entonces el Indio, que tiene relación con Paul Collins, llegó un día y dijo: "Lo tengo: vamos a hacer "You Won't Be Happy", de Paul Collins, y además lo vamos a hacer con Paul Collins". Nosotros le dijimos "Sí, claro, Indio, lo qué tú digas... ¿Y qué más?" (Risas). Se lo propuso a Paul Collins, nos escuchó, nos vio... Nosotros queríamos un tema acústico y él quería una versión que no fuese igual que la original, porque si no para él no tenía sentido hacerla. Se la enseñamos y le encantó, así que... Imagínate, yo ahí cantando con Paul Collins haciéndome coros (Risas) y tocando la guitarra...
P: Es un tío grande, además de uno de nuestros referentes en estos momentos. Los dos primeros discos de The Beat son de cabecera para nosotros, así que cuando te dicen de buenas a primeras que vas a meter en el disco una canción con Paul Collins... como que te suena un poco a chino. No nos lo creímos hasta que estuvimos metidos con él en el estudio.

Acabáis de hacer un par de fechas en Suecia hace apenas dos semanas, ¿qué tal os ha ido por allí?
V: Muy bien, nos lo hemos pasado pipa. Los suecos son así como muy serios, pero yo creo que les gustó mucho y al final conseguimos que levantaran los cuernos y todo.
P: Lo viven de otra manera, pero allí hay mucho rock n' roll, se ve hasta por la calle. Te das cuenta sólo con ver a la gente joven, ir a los garitos y ver el rollo que se mueve. Lo que pasa es que lo sienten de otra manera, no son tan alegres, son más fríos, aplauden más, pero...
V: Aplauden mucho... y ya está (Risas). Tu dices "bueno, les habrá gustado, porque aplauden..." (Más risas)
I: Son muy sosos durante los temas, sólo aplauden al final y no hablan nada.
V: Yo iba un poco temerosa, pensando que al cantar en castellano no nos iba a entender nadie, pero yo creo que eso les ha dado igual y que les ha encantado. Han visto a un grupo sobre el escenario divirtiéndose, pasándoselo bien e intentando que ellos también se lo pasaran bien, y creo que lo han disfrutado un montón.
P: Al final, lo que no se transmite con el lenguaje se transmite de otra manera, ha habido mucha mejor comunicación de la que esperábamos.

¿El disco está publicado allí? Habladme un poco de vuestras miras internacionales y de los países en los que se ha editado o se piensa editar el álbum...
V: Se está hablando de sacarlo en Japón, Ángel (Snap Records) lo está moviendo y cree que sí que hay posibilidades de editarlo por allí.
P: Y luego Dock (nuestra distribuidora) lo está empezando a sacar en Suecia. Muy humildemente, pero sí que hay posibilidades y estamos encantados de que así sea.

Volviendo a nuestro país, el disco ya lleva unos meses en la calle, ¿cómo ha sido la respuesta de crítica y público hasta ahora?
V: Con el público muy bien, porque yo lo que noto es que faltan grupos con los que puedas cantar las letras en los conciertos, y estoy viendo mucha aceptación por parte de la gente en ese sentido. Ves gente que va a un concierto tuyo y cuando te vuelve a ver una segunda acaba cantando todas las canciones mientras las tocas.
Y luego con la prensa muy bien, lo que pasa es que creemos que hay muy poca dentro de nuestro rollo. Hay poca promo, está todo como muy cerrado, siempre son los mismos medios...
P: Los que hay se lo curran mucho y bien, pero falta ese pasito que sería que esos tuviesen mayor difusión y tuviesen su espacio. A nivel fuerte están los de siempre, que son imposibles, son totalmente impermeables y no hay quien entre ahí (los 40 y sitios así). En el rollo independiente hay gente que se lo curra y que nos están tratando muy bien. Estamos muy contentos por ese lado, pero por el otro echamos de menos ese paso hacia una mayor divulgación. Pero esto no sólo pasa con la prensa, pasa con las salas, con los grupos, con el público...

Es precisamente lo que os quería preguntar a continuación: ¿Qué creéis que debe cambiar para que se empiece a valorar justamente a las muchas y buenas bandas que existen en el panorama estatal en general y en el madrileño en particular (Guitar Mafia, Rojo Omega, Diesel Dogs...?
César: Que dejen entrar a los chavales en las salas...
I: El público, hace falta que haya más público.
C: Siempre vamos los mismos a todos los conciertos.
P: No se sabe muy bien por qué no hay más público, si es porque no hay mucha repercusión o qué. Probablemente sea una cadena y una cosa lleve a la otra, realmente lo que hace falta es que las salas se llenen con los grupos de aquí, además de hacerlo con los de fuera. No sabría decirte muy bien cuál sería el paso siguiente, a nosotros sólo nos queda seguir trabajando.
V: Lo primero es que falta promoción. Por ejemplo, el organizador del Derrame comentaba antes que Boikot habían ido ya tres o cuatro años a tocar allí. Siempre son los mismos grupos: en el Viña, en el Derrame... Vale, está guay, Boikot es un grupo que se sale y está de puta madre, pero yo creo que hay otros grupos que también tienen que entrar en ese tipo de festivales que ve un montón de gente. Está todo muy cerrado, al final siempre son los mismos grupos los que van, mientras aquí hay un montón de bandas que se salen, como las que tú has mencionado (Guitar Mafia, Rojo Omega...), que estoy segura de que le molarían a cualquiera que los viese. Por su manera de tocar en directo, por cómo se mueven, cómo lo sufren, cómo... Estoy segura de que a la gente le encantarían, pero como no llegan a conocerlos, no llegan nunca a ese público. Falta promoción y que se arriesguen con otro tipo de grupos.
P: Ya sabes que, sobre todo aquí en Madrid, a los chavales de menos de 18 años no se les permite entrar a las salas, con lo que no pueden acceder a la música en ese periodo revolucionario que tienen en la pubertad. Eso se pierde, y cuando realmente ya pueden tener el interés, sus aficiones ya son otras, como el bakalao...
C: Eso ha sido un palo.

No se hace cantera...
P: Exactamente, no se hace cantera. No ves gente joven en los conciertos (entre otras cosas, porque no se les deja pasar), y así es muy difícil que luego haya una continuidad. Yo me imagino que las salas tendrán problemas hasta en el caso de que haya un menor tocando en una banda, y, a partir de ahí, todos los problemas viene rodados. Tampoco hace falta que nos apoyen desde el Estado ni nada de eso, bastaría con que tampoco nos jodiesen mucho... (Risas)

Para terminar, ¿qué balance hacéis de vuestros diez años de carrera y qué esperáis del futuro para Mallory Knox?
V: Esperar, tampoco esperamos mucho, todo lo que nos llegue nos parece de puta madre. El balance que yo hago es que llevo diez años en la música y me lo estoy pasando que te cagas. Por ejemplo, hoy tengo un día de mierda, pero ahora voy a salir al escenario y estoy segura de que se me va a olvidar todo lo que me ha pasado. Eso es lo que te da la música, es lo mejor.
P: Eso es lo que seguimos esperando al final. En estos diez años ha habido de todo, hemos comido mierda como todos los grupos y nos han dado leches pro todos los lados, pero el balance es que nos lo hemos pasado muy bien y que ha merecido la pena. Lo que esperamos para los siguientes diez años es los mismo: seguir pasándolo bien, seguir haciendo discos y poder seguir tocando por ahí.
V: Que cada vez venga más gente a vernos...
P: ...Y seguir pasito a pasito. Obviamente, nunca vamos a ser los Rolling Stones, pero es que tampoco queremos serlo, simplemente somos un grupo sin pretensiones al que le encanta divertirse. Además, después de diez años ya iba a estar complicado (Risas). No tenemos otra cosa: aunque no queramos, tenemos que seguir.

por Raúl Ranz