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EDITORIAL NOVIEMBRE 2005 EL CAMINO DEL ROCANROL Tras unos meses de ausencia debido a una lesión (para que luego digan que hacer deporte es beneficioso y lo fomenten los políticos mientras machacan al rocanrol), recupero estas líneas para versar sobre la situación de una industria, la de la música rock, que parece abocada al cambio en su lucha por la supervivencia frente a la realidad del momento actual. Que corren malos tiempos para este negocio no es descubrimiento alguno a estas alturas de la película. Mientras que los pocos grupos rentables, siempre bajo la consabida consideración de pensar en lo mal que suena adherir al arte cualquier etiqueta económica, son rifados por las multinacionales del sector, las independientes, núcleo principal y fuelle para la movida rockera durante estos últimos años, parecen haber divergido el rumbo hacia situaciones en muchos casos complicadas. Compañías valientes que han apostado fuerte por sus artistas y no han podido aguantar el tirón de la crisis, otras cuantas que han preferido guardar la ropa y abandonar a los grupos a su suerte, sin promoción, sin apoyo, solo con la desilusión latente por las mil promesas incumplidas... la realidad acaba deparando que son contadas las que han podido aguantar asumiendo dignidad para sus bandas de igual forma que para ellas mismas. Lo cierto es que el negocio se tambalea, y la adaptación a las nuevas tecnologías no ha ayudado a la salvaguarda del mismo. Etapa de cambios, de idas y venidas mientras los grandes gurús de las multinacionales americanas disciernen ideas absurdas para reflotar un mercado que poco o nada tiene que ver con el que ampara a los grupos de rock en el estado. Mientras ellos tratan de ingeniar su adaptación a internet y a la consiguiente revolución que la implantación de dicho medio acarrease desde unos años atrás en el sector, aquí las cosas se mueven por planos diametralmente opuestos. Nuestro rock tiende a cada momento a hacer bueno el lema "hazlo tú mismo" y así, en esta época de avances y desarrollos técnicos, que no humanos, la exploración de la autogestión se está convirtiendo por el contrario en la única salida posible para un gran número de formaciones que bregan por hacer subsistir su música en unas condiciones totalmente adversas. A la incipiente cantidad de bandas salientes que engloban una cada vez mayor escena artística, se le rebelan unas limitaciones de público y presupuesto que acaban por ahogar sus posibilidades en una quimera de intermediarios. Engrosar las filas de una discográfica independiente que aporte seriedad y trabajo, hoy en día, no deja de ser un privilegio para unos pocos que acaba arrastrando a unos muchos al camino de la lucha individual contra viento y marea, coraje en la lucha por las ideas, ideas como argumento principal para defender sus creaciones. No sabemos si este es el futuro que nos deparará la situación del rock en este estado, lo que si tenemos bien seguro es que esta cruzada de tantas bandas anónimas merece todo nuestro apoyo y confianza, tanto de los que escribimos desde este lado de la pantalla, como de los que podéis leerlo desde el otro, puesto que el boca a boca es quizás por desgracia la mayor promoción que muchos de estos grupos pueden permitirse para afrontar el día a día regando una ilusión y un sueño de acordes enlazados en sentimientos. Salud y rocanrol, j-kaos |