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Cuando te llega a las manos un disco de rock sinfónico en estos tiempos que corren, lo mínimo que te viene a la cabeza es que los músicos están medio locos por meterse a realizar un estilo que vivió sus tiempos de gloria y esplendor hace tanto tiempo. Claro, que luego siempre te puedes encontrar sorpresas y entonces tus dudas vuelven y te preguntas si no sería conveniente que surgieran más bandas que hicieran resurgir este tipo de estilos que están olvidados y merecen una segunda oportunidad. Eso es lo que han intentado hacer Zyclope, proyecto paralelo de Ernesto Sánchez., Juan Olmos (Punto de mira) y Nacho Ortiz (Los Duendes), quienes nos presentan su segundo trabajo, titulado Contracorriente y que es una declaración de intenciones desde el primer momento. Los tres músicos antes nombrados no están solos a la hora de afrontar la realización de este disco, y cuentan en su haber con numerosas colaboraciones a lo largo de todo el trabajo, entre los que se destacan las guitarras de Javier Mira (Punto de mira), los bajos de Javier del Palacio (Stafas) o los violines de Yasia Shevchenko, lo que le hace al disco tener una riqueza y un color musical que se agradecen tema tras tema. Canciones con letra como la introductoria Abrázate a la vida o el temazo Gracias a ti, conviven con otras instrumentales como la hermosa Mi musa o Luna llena. Todo ello, para conformar un trabajo que dura casi una hora y que nos transporta a distintos universos musicales tan distintos y tan parecidos entre sí, y en los que se agradece un poco de riqueza y variedad de estilo en este mundo tan plagado de tópicos musicales. Por desgracia, el sonido del disco no hace excesiva justicia a la banda y entre que la batería no suena todo lo bien que debiera -la caja es lo peor de todo el álbum- y una producción a la que le falta fuerza y volumen en muchos momentos cruciales hacen que este hermoso Contracorriente pierda unos enteros tan valiosos para toda banda que se precie. Sin embargo, es mejor quedarse con las partes positivas, como Dulce y claro, un corte instrumental donde los momentos lentos y melódicos y las partes distorsionadas te moverán de un lado a otro del universo de Zyclope. Sólo una cosa más. Aconsejar a Juan Olmos que se quede con la tesitura grave en las voces, pues se le ve más cómodo como "Bunbury" que como un "James La Brie" excesivamente nasal y forzado. por Miguel Proudhon |