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Los
asturianos Warcry siguen en su línea de publicar un trabajo por año, una media
excelente para lo que suele ocurrir en el heavy metal. De esta forma nos llega
este tercer trabajo llamado “Alea Jacta Est”, un álbum que a pesar de tener
ciertas diferencias con los anteriores sigue reflejando el poder de la banda. En
“El guardián de Troya” encontramos todas las características que han
encumbrado al grupo, ritmo rápido y pegadizo, una batería potente, con una
guitarras contundentes y unos teclados que arropan toda la canción que culmina
con un impresionante grito de Víctor García de... ¡16 segundos! “Iberia”
se podría calificar como la canción “más comercial” del álbum, rápida,
pegadiza y hasta bailable. El tema: el poder de nuestra península para resistir
a lo largo de la Historia, eso sí sin “banderas, estandarte o blasón”. Dos
canciones con la firma inconfundible de Víctor. El tercer tema tiene música y
letra de Pablo García, uno de los guitarras, y destaca sobre todo por su
estribillo; largo, rápido y de una calidad musical digna de mención.
“Lamento” es el cuarto tema escrito y compuesto por Álvaro Jardón, bajista
del grupo que ha abandonado la banda tras el fin de la gira de “El Sello de
los tiempos”, una canción potente que denuncia la hipocresía de muchas
personas ante la muerte. “Sin tu voz” es una balada correcta y con una letra
sentida pero que no llega a igualar las altas cotas de otras baladas del grupo
como “Un mar de estrellas” o “Nana”. En el sexto corte encontramos una
de las mejores canciones del disco, “El Aire” en la que la voz de Víctor
vuelve a sonar vibrante, con sentimiento, y con potencia, tres de sus mejores
características, a las que se suma el acompañamiento de Manuel Ramil a los
teclados. Con el séptimo corte “Junto a mi” realizado entre Ramil y Pablo
encontramos mayores diferencias con respecto a lo que había sido hasta ahora la
música de Warcry, una composición musical que se acerca al metal progresivo,
una canción muy veloz con un estribillo demasiado corto. En “Espíritu de
amor”, el octavo corte, escuchamos de nuevo una canción con mucho sentimiento
que culmina con la superposición del coro a la voz principal a lo que suma la
grandiosidad musical que envuelve el virtuosismo de Víctor. Los dos últimos
cortes son los más largos del álbum y los más “diferentes”, los ritmos
son los de siempre, pero en las partes instrumentales Ramil y Pablo hacen de las
suyas para la creación de ese sonido progresivo, para culminar en un final con
solo voz y teclados. El último corte “Reflejos de sangre” es una canción
muy rica en matices musicales, con un estribillo muy acertado y otra de las más
destacadas de este álbum. Esperemos que Warcry siga este ritmo compositivo
durante muchos años pero con tan solo tres discos y treinta canciones, se
confirman como una de las mejores bandas de heavy metal nacional de todos los
tiempos. por elchayi |