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Tras la edición hace ya
tres años de su álbum debut, 3.000 Grados, y después de la gran acogida
generada en los medios especializados, los valencianos Uzzhuaia vuelven a la
carga con una formación, renovada en los puestos de bajista y cantante,
dispuesta a demostrar con contundentes argumentos la razón de ser de este
Diablo Blvd, que a buen seguro ha de situarles entre las más interesantes
bandas del rock duro estatal. Su estilo se reafirma en un hard-rock enérgico,
capaz de trasladarse desde el rocanrol setentero hasta el rock alternativo de
los primeros Soundgarden, sin perder de vista el tan actualmente en auge rock
escandinavo, pero con unas bases clásicas sabiamente combinadas mediante un
sonido renovado y moderno, acorde a los tiempos que corren. El trabajo se abre
con un directo He Cambiado, desde donde se puede apreciar el cuidado resultado
final obtenido por el grupo con Roger García a los controles, sin olvidar el
posterior trabajo de masterización realizado por el prestigioso Jesús
Arispoint. Viaje Sin Fin nos traslada a los gloriosos tiempos del rock &
roll, aquellos sabiamente definidos en Woodstock del 69, tejiendo añejas melodías
que contrastan con un potente sonido de guitarras que nos evitan perder la
referencia presente. El Efecto Diablo, a modo de declaración de intenciones,
abre paso a uno de los más destacados cortes del disco, En El Final, todo un
emotivo medio tiempo cargado de sentimiento, dónde la voz de Pablo se va
fundiendo con unos riffs enriquecedores, dirigiendo hábilmente a lo largo de la
canción la intensidad de la misma. Amanecer se convierte en un torbellino de
fuerza vital, línea continuada en Yo Era Yo, con unas densas combinaciones melódicas
que rememoran pasajes de los prolegómenos más duros del sonido Seattle. Sueña
Hoy o La Sombra que te Hace Temblar no hacen sino reafirmar estos
planteamientos, sin dar tregua al desaliento, y que en un destacado Nuevo Culto
tan bien definen, liderados por un brillante cantante, capaz de amoldar sus
registros al tempo de cada tema para construir sobre la solidez del resto de músicos
que le acompañan inderrumbables piezas de poderío rockero. por j-kaos |