|
 |
|
1. Born To Rock
2. My Way, My Time, My Place
3. Wild Wankers (On The Loose)
4. Hollywood 1989
5. Life Goes On
6. Electric Sweet Overdose
7. Runnin' Through My Veins
8. Crazy Night
9. Love And Pain
10. Justice For All
11. Little Bastard
12. Drowned |
|
Sin llegar al magnífico
nivel alcanzado por los malagueños The Smokers, pero sin abandonar el ámbito
estatal, los asturianos The Punishers son otra de las agradables sorpresas que
los amantes del hard rock nos hemos llevado durante el año que acabamos de
cerrar, en este caso con el aliciente añadido de centrarse en la faceta más sleazy,
macarra y provocadora del género. The Punisher no sólo no disimulan sus
influencias, sino que lucen su herencia con arrogancia y orgullo, como si de un
tatuaje se tratase, rindiendo su particular tributo a Mötley Crüe, L.A. Guns,
Faster Pussycat y toda aquella pléyade de bandas que vivieron su momento de
gloria en los años en que las chupas de cuero, las botas de cowboy y la laca
dominaban el mundo (o al menos, Sunset Boulevard). Con semejantes referencias ya
te podrás hacer una idea de lo que te vas a encontrar aquí, doce cortes de
rock n’ roll potente y callejero con unas guitarras que son puro fuego, unos
estribillos sencillamente demoledores y unas letras sucias y sexuales,
directamente extraídas de aquel viejo ideario que rezaba “sex, drugs &
rock n’ roll”. Desde el inicial grito de guerra de “Born To Rock” hasta
la oscura e histérica “Drowned” (el tema que más se sale de la tónica
general del disco) el CD se convierte en una sucesión de sacudidas eléctricas
como “Hollywood
1989”
(toda una declaración de principios e intenciones en la que citan explícitamente
a sus bandas de cabecera) o “My Way, My Time, My Place”, invitaciones al
desmadre como “Electric Sweet Overdose”, aullidos lascivos y hedonistas como
los de “Wild Wankers (On The Loose)”, “Running Trough My Veins” o
“Crazy Night” y temas más primitivos y de inspiración punk como “Little
Bastard” o “Justice For All”. No falta tampoco la balada de rigor, “Love
And Pain” (que no es “Every Rose Has Its Thorn” ni “Home Sweet Home”,
pero no está nada mal), e incluso un tema más oscuro y dramático, “Life
Goes On”, que remite más claramente a Social Distortion y en el que el
vocalista Charlie Günner hace gala de una aguda voz que nos recuerda a la de
Taime Downe o el Axl Rose más histriónico. Por si ellos mismos no fuesen
bastante sobrados de clase y contundencia, el disco cuenta además con la
participación de colaboradores de lujo como Marcos Montoto (The Real McCoyson),
Chiri y Manfred (Kie 13) o Chazz Lalanda (Smoking Bird), que contribuyen con sus
guitarras y sus coros a caldear el ambiente y aumentar aún más si cabe el espíritu
gamberro, alcohólico y festivo de un álbum que es pura actitud y que tiene más
pelotas que doce bandas de nu metal juntas.
por
Raúl Ranz
|