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España es un país que ha dado en las últimas décadas varios subgéneros dentro del mundo del rock, a cada cual más pintoresco. Si en los 70 podíamos hablar del "rock andaluz" y en los 80 y 90 del "rock urbano"; parece que ahora en pleno siglo XXI triunfa la mezcla de heavy metal y tonos folk. Grupos como Mägo de Oz y Ars Amandi parece que han abierto la Caja de Pandora. Caja de la que también salieron hace ya bastante tiempo los andaluces Saurom, quienes nos presentan ahora su cuarto disco, que lleva por título Juglarmetal, lo cual es una declaración de intenciones desde la portada. Los once cortes del trabajo sirven para consolidar un estilo que les ha granjeado un gran número de seguidores en estos diez años que llevan juntos. A pesar de no contar ya con Sophía Quarenghi al violín, han reclutado en su lugar a Santiago L. Carrasco en los teclados, quien se encarga de aportar líneas un poco distintas sin perder ni un ápice del sonido Saurom. El disco en sí gira en torno a la temática de la fantasía en su vena más pura. Saurom han querido hacer un trabajo en el que poner de relieve el error derivado de desdeñar el mundo fantástico y pensar que por el mero hecho de crecer, la imaginación ha de quedar aparcada. Para ello, los tres primeros temas (llamados "Crónicas de Zaluster") nos trasladan a un mundo imaginario a través de varios personajes cuyas vidas están explicadas con todo lujo de detalles en el libreto. Desde ahí, el resto es un recorrido por distintos temas entre los que destacan las historias de amor de canciones como La musa y el espíritu, diversos tributos: A Barón Rojo -Dioses eternos- y a sus seguidores en Iberoamérica -Marcha Inca-, a los payasos -Estrella sin luz-, o incluso a Don Quijote de la Mancha, con La batalla de los cueros de vino; que es uno de los mejores temas del álbum. Quizás uno de los aspectos más negativos del disco sea la poca disposición que tienen las canciones a ser escuchadas por gente ajena a este tipo de estilo. Me explico: todos los cortes son excesivamente parecidos entre sí en cuanto a estructura y melodías; y resultan a veces demasiado repetitivos en cuanto a la forma de introducir las melodías y los instrumentos folk como la gaita o la flauta. De hecho, es quizá el mayor problema que suele tener este género en concreto; la poca capacidad para innovar y hacer cosas que resulten atractivas tanto a propios como a extraños. En cuanto al apartado del sonido, se puede decir que es correcto; aunque quizás a veces podría ser un poco más limpio, ya que resulta molesto escuchar el sonido de los dedos al rozar las cuerdas de las guitarras, cuando se baja o se sube un traste. Pero en definitiva, podemos decir que Juglarmetal es un disco que sirve para terminar de afianzar a Saurom dentro del estilo que practican y que gustará enormemente a sus seguidores, pero seguirá dejando indiferente a aquellos que hasta ahora no gozan con su música y su experiencia. por Miguel Proudhon |