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ARTISTA: SARATOGA
ALBUM: TIERRA DE LOBOS
AÑO: 2005
COMPAÑIA: AVISPA
WEB OFICIAL:

http://www.saratoga-agotaras.com

WEB COMPAÑIA: http://www.avispamusic.com
1. Barcos de cristal
2. Necrophagus
3. Contigo, sin ti
4. Ave Fénix
5. Quinto Infierno
6. Fe
7. Fuerza de choque
8. Prisión en vida
9. El jardín de la niebla
10. Siento que no estás
11. Tierra de lobos
12. Pura sangre

            Confieso que tenía bastantes ganas de enfrentarme al octavo disco de Saratoga, que lleva por título Tierra de lobos. Quería saber cómo superaban estos cuatro músicos la papeleta de presentar nuevas canciones tras un momento increíble en su carrera -como muestra, el día que este disco se ponía a la venta, la banda recibía un DVD de oro por su producción audiovisual 1992-2004. Bueno, pues he de decir que el enfrentamiento se ha saldado con una victoria aplastante del disco sobre quien esto escribe. Si tengo que ser sincero, me da miedo volver a escucharlo otra vez en mi habitación, más que nada porque aún estoy en una especie de estado de "shock" propio de haber vivido un momento tremendamente intenso en muy poco tiempo (y eso que el disco dura una hora).

            Saratoga no se han andado por las ramas. Han parido un trabajo repleto de lo que mejor saben hacer: Heavy Metal. En este Tierra de lobos no hay ni una concesión a momentos comerciales, estribillos pegadizos o melodías facilonas. De hecho, el trabajo realizado por Big Simon -productor que hoy por hoy se está consolidando como uno de los grandes maestros, no sólo en el rock español, sino yo diría que europeo-, ha explotado el lado más salvaje de la banda, realzando unas guitarras afiladas y duras, cercanas al Trash o al Black Metal en algunos pasajes y unas voces mucho más crudas y agudas (si eso puede ser posible teniendo en cuenta los derroteros tan altos por los que venía moviéndose Leo en discos anteriores). Eso, unido a la base rítmica formada por el dúo Niko del Hierro-Daniel Pérez que se mueve a dos puntos por encima de la velocidad de la luz, conforman un sonido rudo, con momentos instrumentalmente memorables, como en Barcos de cristal, tema con el que se abre el disco; o Pura sangre con un tratamiento musical cercano en algunas partes a Dream Theater.

            Además de ello, cabría resaltar entre todas las canciones, Necrophagus, de temática oscura y aberrante acerca de dos hermanos siameses y la posterior muerte de uno de ellos. Momentos increíbles los conforman cortes del tipo de Contigo, sin ti de estribillo increíble entre guitarras y voces, con silencios marcadísimos y angustiosos de ritmo trepidante; o Fe, la balada del disco, compuesta por Niko, en la que lejos de realizar un segundo Si amaneciera, han optado por endurecer el sonido y la intensidad, con un gran tratamiento de voces y una línea de bajo impresionante.

            A pesar de que no haya hablado demasiado de Jero o de Daniel, no os llevéis a engaño. Siguen en su línea, aunque con puntualizaciones. El guitarrista sigue con sus solos rapidísimos, centrado en su estilo propio y personal que no desentona para nada. De hecho sabe que no es necesario hacer un solo de minuto y medio para consolidarse como una gran opción a las seis cuerdas. Y de Daniel, ¿qué decir que no se haya dicho ya? Pues lo de siempre. A mí no me cuadra por ningún lado cómo se puede tocar así la batería, pero el que es un virtuoso es un virtuoso y punto. Eso sí, como el buen vino mejora con los años (en este caso con los discos). La banda pedía más rapidez y él se ha encargado de darla. Dobles bombos que parecen querer salir de los altavoces, juegos de timbales perfectamente delimitados y demoledores; y unos platos que redoblan hasta en lugares y tesituras que nadie podría pensar que pudieran hacerlo.

            A estas alturas, desengáñate. Si nunca te gustaron Saratoga, no lo harán tampoco ahora. Si te gustaban y te daba miedo un giro hacia un lado más melódico, tranquilo, no sólo no lo han hecho, sino que además vuelven con más fuerza y más garra. Y para los que no tengan paciencia, lo siento; pero no es un disco para una primera escucha. Es tan sumamente complejo que te va a durar años y años entre tus preferidos, porque hasta sacarle todo el jugo vas a necesitar que el CD gire cientos y cientos de veces. ¿Estamos ante una obra maestra? El tiempo lo dirá. Yo diría que sí.

por Miguel Villar