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El segundo trabajo de los vitorianos es toda una puñalada
de rocanrol, fresco y salvaje, canalla y desgarrador, sucio y directo al hígado,
sin concesiones, con temas rápidos, cargados de fuerza. Los riffs te sumergen
bajo tierra, a las profundidades, allá donde el sonido parece haber olvidado su
evolución durante las tres últimas décadas para escupir sin complejos punk-rock
garagero acelerado, influenciado por bandas como Ramones o Stooges. Historias
oscuras que mezclan violencia con sexo y drogas, y la muerte ondeando en la
noche, a la espera de su momento, para dar cabida a temas realmente impactantes,
entre los cuales destaca En El Infierno, toda una dosis de adrenalina capaz de
transmitir en apenas dos minutos toda la esencia de una formación capaz de
desmarcarse de la escena estatal basándose en los esquemas más clásicos del
rock underground. El disco en sí suena bastante homogéneo, compacto, sucediéndose
un tema detrás de otro sin grandes cambios, ni tan siquiera en las versiones
del Big Guns de Rory Gallagher o Inadaptados de Cicatriz, que han conseguido
adaptar a su estilo acertadamente. Quizás la crudeza de Somos Los Chicos
Enfermos y, sobre todo, de De La Herida Hacia La Eternidad, fusionada con riffs
inquietantes y coros femeninos, contrasta en cierto modo con la velocidad y el
ritmo frenético de Las Chicas Quieren Rock y, en especial, de Muévete, aunando
todo ello los condicionantes necesarios para que Obligaciones se abra paso en la
península con este Prueba a Gritar, Prueba a Llorar. por j-kaos |