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ARTISTA: MOJINOS ESCOZIOS
ALBUM: EXITOS ESCOZIOS
AÑO: 2003
COMPAÑIA: HORUS
WEB OFICIAL:

http://www.mojinos.com

WEB COMPAÑIA: http://www.horusmusic.com
1. Mi marío
2. Chow Chow
3. La cansión del verano
4. Tus ojos verde
5. Tío chulo
6. Te voy a comé tor buyuyu
7. Sexo, furbo y rocanró
8. Manolo
9. Jerónima
10. Los cochinos
11. Montanbique
12. El tatuaje

        Antes de meterme con la crítica del disco propiamente dicha, me gustaría hacer un par de aclaraciones. La primera es la inoportunidad de este recopilatorio, que apesta a obligación contractual por los cuatro costados. No se explica de otra forma que los Mojinos publiquen a estas alturas (con ocho años, seis discos y hasta una película a sus espaldas) un “grandes éxitos” que tan sólo recoge temas de sus dos primeros álbumes, sin aportar absolutamente nada nuevo. Esto tiene toda la pinta de ser el típico CD que se edita por un compromiso adquirido con una antigua discográfica y que hay que liquidar de cualquier forma. Lo más habitual suele ser publicar un directo, una colección de temas inéditos o remezclas, o sí, un recopilatorio, pero no de esta forma tan cutre. La segunda aclaración que quiero hacer es que a mí (como a muchísima más gente) los Mojinos Escozíos me parecen más una chirigota que un grupo de rock, con todo lo malo y lo bueno que eso significa. La gracia del grupo (si es que tiene alguna) radica básicamente en sus letras y en la personalidad de Miguel Ángel “El Sevilla” Rodríguez, un tipo que provoca tantas carcajadas como ganas de lincharlo. No dudo de la capacidad como músicos del resto de la banda (que, por cierto, es más que aceptable), pero está claro que lo fundamental en los temas de este grupo son sus letras y que la música, más rockera o más vacilona dependiendo de la canción, es tan sólo un vehículo para éstas y para el lucimiento de este peculiar personaje. Centrándonos ya precisamente en las canciones, hay que decir que a la mayoría no hay ni por dónde cogerlas. Con la salvedad de “El tatuaje”, que sorprende con unos buenos solos de guitarra y de flauta, el guitarreo a lo AC/DC de “Sexo, furbo y rocanró” y la machacona base rockera de “Mi marío”, el resto es un todo un compendio de sal gorda, grosería, machismo y zafiedad de proporciones descomunales. Empezando por la portada, de la que me niego a hacer ningún comentario, cada tema resulta ser más garrulo, palurdo y soez que el anterior, pero menos que el siguiente. “Chow chow” y “La canción del verano” son tan conocidas como malas, mientras que cortes como “Manolo”, “Tus ojos verde” o “Te voy a comé tor buyuyu” son el equivalente musical de las películas de Mariano Ozores: tan graciosas como un aviso de desahucio y tan sutiles como una motosierra. Claro, que si “Jerónima” es su idea de una canción de amor, ya te puedes imaginar el resto... Lo cierto es que ni sus incondicionales (que sé que los tienen) ni los demás van a encontrar ninguna novedad en un disco que sigo sin saber muy bien ni a qué viene ni a quién va dirigido. Misterios de la industria discográfica.

por Raúl Ranz