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Surgidos hace ya seis años,
su primer álbum, Biodegradable, fue editado en el 2000 de forma autofinanciada
bajo la etiqueta Alcatraz Records, lo cual no impidió que la formación
teloneara a bandas destacadas del rock estatal. Tras tres años de espera por
fin ve la luz su segundo trabajo, El Pulso de los Ilegales, un potente álbum
encuadrado dentro del movimiento más vanguardista del metal actual, en el que
la melodía y la contundencia se abren paso alternativamente, entrelazándose,
dando lugar a tensos ambientes dónde los lentos ritmos son solo el preludio de
la agonía que la voz de Jose Adrián Chacón parece desatar intermitentemente
con fuerza infernal. Decir que Hamlet no es una referencia básica para el combo
que completan los hermanos Calero al bajo y la batería sería casi una utopía,
construyendo sobre su base de nu-metal y hardcore melódico unos textos ácidos
y críticos, dónde se intercalan ciertas frases en inglés entre un castellano
predominante, que reflejan las grandes lacras de este planeta en el que vivimos.
Sus largas composiciones se caracterizan por ese contraste permanente de
tiempos, al que acompañan habituales cambios de voces teñidas constantemente
de desgarradas interpretaciones, en ocasiones incluso con detalles más clásicos
(Judas Priest), junto a unas densas bases que se asientan en pesados riffs
propios de las tendencias actuales. Basta se desata como uno de sus cortes más
señalables, gracias a un impresionante estribillo para una canción que refleja
con crudeza el por desgracia siempre actual capítulo del maltrato a las
mujeres. Don’t Piss Me Off, Quien y, sobre todo, Te Seguiré, son otros buenos
ejemplos de lo que Moby Dick puede ofrecer, mientras en Perdí la Razón se
apartan con un corte eminentemente melódico de la línea compacta que han
conseguido forjar con un más que correcto sonido en este definitorio álbum. por j-kaos |