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La banda de Berriozar ataca de nuevo con este su
cuarto trabajo discográfico, 28.000 Puñaladas, encumbrados en el
reconocimiento que hace tiempo merecían como una de las más grandes
formaciones del rock estatal, no solo del momento, pero enclavados no obstante
en un cambio de dirección cuanto menos sorprendente en el hilado de sus
composiciones. Kutxi Romero y los suyos han dado rienda suelta una vez más a su
acentuada personalidad para presentar once cortes impecables en su aspecto técnico,
pero que adolecen de la frescura y aquél espíritu canalla con la que los cinco
bandoleros navarros se labrasen a pulso una envidiable reputación entre las
huestes rockeras. Profundizando en instrumentaciones más personales y
elaboradas, el golpe de timón ejercido por el quinteto resulta evidente,
ahondando entre atmósferas densas, pasajes setenteros, ritmos ralentizados,
cambios desconcertantes y una mayor presencia de ese duende que llevan oculto.
Las reminiscencias de épocas pasadas, reflejadas en La Rueca, o de forma más
leve en la destacada Virgen del Fracaso, parecen efímeros reflejos entre
pasajes más dispares, tintados en A Caballo o la adaptación de García Lorca
en Ciudad de los Gitanos. Entre sus puntos fuertes, los siempre personales
poemas de trovador arrabalero que firma su incomparable líder, la capacidad técnica
de su sólido solista, Kolibrí Díaz, metido a productor para la ocasión, y
las elegidas colaboraciones, como el maestro Rosendo prestando su voz en la
directa Al Culo de una Lombriz, o el contraste entre la siempre vibrante y
desgarradora garganta de Martín Romero frente al cante jondo de Domingo Calzado
en Como los Trileros. De broche, un interesante Dvd con siete temas en directo y
tres videoclips.
por j-kaos |