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Bajo un lujoso formato
disco-libro, con Dvd extra incluyendo tres temas grabados en directo en la
pasada edición del Viña Rock, la enigmática y conocida obra de El Bosco es
quién da nombre a esta nueva entrega de la banda orensana más universal. Sátira
pintada de los pecados y desvaríos de los hombres, una clara analogía entre
cuadro y disco nos sumerge sin concesiones en la tercera parte del trabajo del
pintor holandés, el infierno, lugar dónde se castiga a aquellos que se dejaron
seducir por los goces placenteros que les ofrecía el jardín de las delicias
terrenales. Desde una impactante portada que nos devuelve a un Yosi cansado y
sentenciado, cada corte nos aproxima a una búsqueda constante del dolor
mediante una introspección continua hacia el sufrimiento del hombre, genio y
locura unidos tan solo por un delgado hilo prácticamente invisible. Sin que la
banda atraviese el mejor momento de una carrera musical que se extiende ya desde
25 años atrás, sus creaciones siguen no obstante evidenciando una tremenda
profundidad que transpiran desde un trabajo cargado de intensidad en el que un
Yosi más poeta que cantante nos devuelve esas señas de identidad tan propias
de la banda gallega. Riffs característicos dando pie a sus marcadas melodías y
ese fatalismo siempre presente en sus convicciones, se alternan en este trabajo
con un mayor contraste infringido en las guitarras entre acústicas y eléctricas,
aproximando las composiciones, de forma elaborada, hacia una línea más clásica
y rockera, menos potente que en trabajos anteriores. Así, desde el propio tema
que da nombre al trabajo, “El Jardín de las Delicias”, unos versos tan
desgarrados que pueden convertir el oxígeno en sangre nos van introduciendo
hacia ese particular infierno plasmado por la atormentada mente de Yosi. Fieles
a su devoción de reconvertir canciones, nos trasladan hasta los años sesenta
para recuperar un “No Llegaste a Mi”, convertido en single y que
popularizasen Los Cheyenes en su momento, junto a un viejo tema que Barry
Mcguire interpretase por aquella misma época, y que el propio Yosi adaptase al
castellano con una clara mirada a los terribles acontecimientos del pasado 11-M.
Dando pie a temas extensos, siete largos minutos de crítica directa a la
violencia de género, “No le Grites”, ensamblados bajo esa particular y
profunda forma del propio cantante de contar sus historias, se adhieren a los
nueve que conforman el más desgarrado, impactante y completo de cuantos
componen el álbum, “No me Pesa, es mi Amigo”, cuyo suave arrancar con acústica
y la dolida voz de Yosi al compás desemboca en melancólica rabia para afilar
las guitarras en su tramo final. Golpe de efecto como el transmitido en el
vibrante “Quizás Esta Noche”, también iniciado por acústicas hasta
incrementar en intensidad una nueva aproximación hacia la figura del afilador,
icono de muerte y paradigma del destino, ese destino siempre envuelto en
incierta oscuridad. En un lanzado y convincente “Noches del Long Play”, Yosi
fusila estrofas mediante un regreso en el tiempo sin nostalgia para entrelazar
otra de esas historias malditas que han forjado la leyenda de Los Suaves. Con
“Deja de Llorar, mi Amor”, una balada acústica con el desamor como
protagonista, no podía ser de otra forma, una ambigua “Piensan” cargada de
ritmos más vivos, y un “Burro Cansado Blues” a golpe de armónica,
declarando intenciones desde el propio título para desmarcarse sobremanera con
un curioso blues de espíritu sureño, van completando un trabajo concluido con
“ por j-kaos |