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Los de Reinosa han vuelto a lo grande, de la mano de una multinacional como Dro East West, para registrar su cuarto trabajo, Calles de Papel, con el que plantear el asalto definitivo al mercado estatal. La evolución en este álbum es evidente, siguiendo la dirección que emprendieran en A las Doce, pero marcado por un intimismo mucho más aparente, rodeado de melancólicas melodías que acompañan un sinfín de baladas y medios tiempos. Parecen haber perdido la garra y la fuerza de los inicios en pos de una madurez artística que les acerca a las barreras del pop-rock, pero sin caer por ello en la tentación de la comercialidad, forjando temas en los que la tristeza es fiel compañera de viaje, para reflejar en cada parada el desencanto hacia los avatares del amor y la vida. Grabado una vez más en los estudios Sonido XXI, propiedad de unos de sus descubridores, los hermanos San Martín, han vuelto a apostar por el propio Javier para la producción, impecable, del disco. En Vela abre el mismo, creando uno de los pocos temas evocadores de los primeros tiempos de los cántabros, para a continuación recuperar el viejo Miguel, esta vez en formato eléctrico, en contraposición con la versión que incluyesen en su mítico A Golpes. Mi Canción es otra de esas personales baladas, cuya magia reside en buena parte en esas letras cargadas de complicidad que Rulo, una vez más, nos recuerda en el propio disco dónde y cuando fueron compuestas, y que cargan de pesimismo su visión de la realidad o la irrealidad que le rodea. Sueños de Papel es un medio tiempo que se asemeja en ciertos acordes a los propios Platero y Tu, hecho por el que seguramente hayan invitado al propio Fito (Fitipaldis) a prestar su voz en el mismo, dando paso a Trampas al Sol, uno de los más pegadizos y a la par guitarreros, pero siempre bajo esa línea melodiosa que acapara el álbum. Con Las Musas alcanzan uno de sus momentos de mayor intensidad, en un destacado medio tiempo que precede a la balada Los Lunes de Octubre, donde el propio Kutxi Romero (Marea) presta su voz, mientras Fito Cabrales esta vez hace lo propio con su guitarra. El octavo corte, Nunca Mais, está llamado a ser sin duda el gran himno de este trabajo; su temática es evidente, su fuerza incontestable, para lograr quizás el único tema ligeramente rápido de los once que han firmado, y sellar así un carismático homenaje a las devastadas tierras que sufrieron la catástrofe del Prestige. Muriendo Así y la reseñable No Estoy nos devuelven de nuevo al derrotismo que hunde en sentimientos de decepción y soledad cada estrofa, para dejar que Cuando Maurice Se Va ponga el contrapunto final, con la presencia de Alfredo (Barricada) a las guitarras. Los videoclips de En Vela y Mi Canción (éste con imágenes de su gira anterior), ponen el complemento para un disco ante todo brillante, la calidad que atesora el cuarteto es innegable, pero alejado cada vez más de la etapa rockera de La Fuga para adentrarse en terrenos más intimistas. por j-kaos |