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Después de llevar casi cuatro años sin componer (salvando el vergonzoso
"no me llames iluso"), la cabra del Lichis peligraba en el punto de
mira de público y crítica. Hotel Lichis se acerca más a los primeros discos del grupo, especialmente a "Cabrón"(1998). En esta ocasión, Lichis busca quitarse el sambenito de rumberillo que le persigue desde el exitoso "Vestidos de Domingo"(2001) y para ello graba sin prisas en su casa, ensayando nuevas fórmulas junto con Dani Alcocer, productor de otras bandas con solera dentro del panorama español como La Vacazul o los ya extintos Yoghourt Daze. El resultado desvarío variado que no tiene desperdicio, folklore aparte. Lo que sí se echa de menos son las colaboraciones que anunció entre las que estaban Robe y Ojos de Brujo que al final se han quedado por el camino.
El punto de partida es algo confuso. Vallecas, Moratalaz, las Ramblas… ¡Este
tío está en todas partes! Como sus letras, que te las encuentras tomando un
café mañanero, en la resaca de un domingo por la tarde o en una buena peli
para adultos del canal 7. Sin duda, lo mejor del disco. Sencillamente adictivas,
cercanas y originales.
En lo musical, da envidia lo fácil que cambia de registro. El disco comienza
con la pachanguera "¡Ay, poetas!", continúa con la etílica "la
uña de la rumba", pasa por el pop-rock de "gracias por nada" y
se pone a dar palmas en el single "El malo de la película". La
segunda parte del disco es como si no consiguieses sintonizar la radio y te
encuentras con reggae("el mundo ya no necesita otra canción de
amor"), funk-hop ¿Influencias? Si a alguien le cuesta imaginarse a Tom Waits y al Robe bailándose una rumbita catalana después de pasar por las rebajas del Corte-Inglés, no lo duden y visiten el Hotel Lichis. El vicio y la carcajada están asegurados para aquéllos que no les importe experimentar con otros estilos menos ortodoxos. Hacía tiempo que no escuchaba algo tan inspirado… por Rober |