|
Una vez más, Los Kuraia nos han brindado nuevo disco. Parecía un simple proyecto al que no se le iba a dar continuidad, pero los Eusko-aragoneses le han dado forma y, por lo que parece, han blindado un grupo con mucha fuerza y un sonido característico. El año pasado nos hicieron entrega de su tercer larga duración titulado "Piztu da piztia" (La bestia ha enfurecido). Tal vez el único fallo que he podido encontrar al disco es que es ligeramente más corto que los anteriores, o tal vez nos preparan alguna sorpresa prontito o tal ven no, pero aunque el disco, no por ello es menos bueno. Como dice el refrán "en pote pequeño esta la buena confitura". El trabajo ha sido grabado y mezclado por Mikel Kazalis en Fidelenea (Zarautz) y Sapotegia (Irun). Kuaria nos trae siete nuevos temas que no dejan a nadie indiferente: siete nuevos disparos directos atacando al entorno social. Siete nuevos trallazos emocionales que se convierten en canciones muy personales con las que nos podemos sentir muy identificados. Las canciones son duras y sinceras, pero en algunos casos con una ligera complicación a la hora de entenderlas, lo que nos obliga a detenernos y pensar qué quieren decir. No construyen la típica letra vacía de contenido y de estructura sino que buscan alegorías y analogías a todos sus temas. Un ejemplo claro lo encontramos en "Zabortegiak", tema que habla de todo lo que nos rodea, de mentiras y más mentiras que nos creemos porque necesitamos creérnoslas. Otra canción contundente es "Gizon Sikodelikoa", que nos anima a romper con el terreno preparado y anestesiado que nos ha dispuesto la maquinaria política. Este Cd nos ofrece estribillos fáciles y contundentes, dándote pie a cantarlos a medida que los vas escuchando. En esta línea se encuentra el primer tema que le da el nombre al disco. Descubrimos también riffs tan contundentes que no te dejan indiferente como en los cortes "Gizon sikodelikoa" o "Birakari". A medida que los escuchas te da la sensación de entrar en una espiral de caos y de peligrosidad, sumiéndote en un entorno de violencia. En definitiva, no deja títere con cabeza. Incluso en algunos casos es una critica a nosotros mismos. Kuraia no ha cambiado su estilo musical pero no hace falta. Cabe reseñar que las canciones son un poco más melódicas por lo que refiere a Fernando, el vocalista del grupo. En este álbum se le ha conferido importancia a la musicalidad de la voz y a los coros, logrando una armonía perfecta aunque no significa que deje de ser un sonido crudo y agresivo que te eriza la piel. Fernando no defrauda y hace gala de su potente voz y nos regala en cada tema algún grito desgarrador inesperado, que te llena de rabia y fuerza, como si te cargara las pilas para empezar un día nuevo. El bombo y el bajo de Galder y Mikel, siguen marcando y dándole duro a las bases rítmicas. Y... como no, la guitarra de Joseba consigue dar el punto de aspereza y crudeza que hace característico a Kuraia. por Bernat López |