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Cuatro años entre un
disco de estudio y el siguiente (con un doble directo entre medias) se antojan
demasiados para cualquier banda, máxime cuando el último de esos años estuvo
lleno de rumores sobre una prematura disolución, pero a los navarros Koma les
queda todavía mecha para rato y han vuelto para demostrar que aún es pronto
para enterrarlos, aunque en honor a la verdad hay que decir que lo han hecho con
un disco que se queda un tanto por debajo de las expectativas creadas. Tal vez
sea que nos tenían demasiado malacostumbrados (obviamente, es a las bandas más
veteranas y consolidadas a las que más se les exige, y si nos encontrásemos
ante un grupo novel estaríamos hablando de un excelente álbum de debut), pero
“Sinónimo de Ofender” produce la sensación de que esta vez no han
terminado de dar en el clavo y el resultado final es algo menos sólido y
compacto que obras anteriores. A pesar de la inclusión de cortes tan
contundentes como la inicial “Protestantes”, la atronadora y harcoriana
“Ven Que No Te Va A Doler”, el cañonazo de “Santo” o el extraño
galimatías de “Baga, Biga, Higa” (un juego de palabras más o menos en
euskera), el nivel general del disco es bueno pero no alcanza en ningún momento
el de himnos superlativos como “Aquí Huele Como Que Han Fumao” o “Mi
Jefe”, e incluso flojea ostensiblemente en el tango-metal de “El Muro De
Berlín” o la excesivamente rapera “Porculizaciones Anónimas”.
En el apartado de las letras sucede algo parecido, y frente a algunos
textos tan irónicos e incisivos como siempre encontramos otros algo menos
inspirados y redondos, aunque cabría destacar especialmente el vitalismo y la
actitud tan positiva de la pieza final, “Buenos Rollos”, uno de esos de
temas que le deja a uno buen cuerpo y resulta ideal para cerrar un disco. Por
supuesto, en lo que Koma resultan siempre intachables es en su faceta de
instrumentistas, con unas ametrallantes bases rítmicas que bien podrían
considerarse armas de destrucción masiva y unas guitarras espléndidas en todos
y cada uno de los solos del disco, ya sea en los más trhasheros
(“Pensamientos Fúnebres”, “De Revés”) o en los de corte más rockero
(“ por Raúl Ranz |