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Vencedores en el pasado
2.003 dentro del prestigioso certamen de maketas de Euskadi Gaztea, Kerobia
alberga con su interesante obra debut otro de esos diamantes en bruto que
parecen esculpir una nueva corriente “made in Euskal Herria” erigida con
fuerza abrasando rock con melodía para dibujar una corriente musical
trasladable en el tiempo a la época en la que el rock radikal vasco comenzaba a
marcar un movimiento esencial dentro de la historia del rock en el estado. Bajo
unos parámetros musicalmente hablando evidentemente distanciados de los que
caracterizaran aquellos tiempos, emo, pop y metal se funden con melodía en
torno a un rock contemporáneo, esculpido con sentimiento y caracterizado por
unas bases consistentes arropadas en unos riffs potentes que permiten dejar el
terreno necesario a las suaves armonías vocales, protagonistas indispensables
de unas texturas complementados con gusto por las piezas de teclado. Producidos
con nota por Marino Goñi y Jota desde los K-Studios de Pamplona, y con apenas
tres años de andadura como grupo, Kerobia han sabido afilar sus mejores
argumentos para presentar en estos diez cortes que componen su álbum debut la más
amplia amalgama de sus vicisitudes. De esta forma, y avalados por el sutil
intimismo arrojado desde los particulares textos de Xabi Fernández, voz y
guitarra, los arreglos del cuarteto de cuerda ayudan a complementar la vena más
frágil y sensible de la banda dentro de la intensa balada “Zenbait Gela
Bezteko, Zorionaz Zuretzako”, acoplada por la inherente emotividad de los
teclados de Germán San Martín, junto a la también pausada “Itsasoa”. En
el tercio contrario, parecen albergar sus mejores momentos en base al gancho y
frescura de “Maiatzak. 6: ezinegona; Maiaztzak 7: beldurra, Maiatzak 8:
zurekin nago, ez dago beldurrik”, tema directo para el que cuentan con la
presencia de Gorka Armendáriz (Leihotikan), y, sobre todo, “Belarrira
Esan”, sutileza con gancho y guiño al mestizaje en su estribillo para dar
forma a su más destacado corte. Atmósferas densas, “Oihukatu”, casi
inquietantes, “Denbora”, inciden en la versatilidad frente a los cambios de
ritmo y la potencia adquirida a través de los riffs en “Paradisua”,
afirmando la melancolía del medio tiempo “Garuna eta Gorputza” aposentada
sobre la trompeta de Jon Celestino. Aunque para colaboraciones, sin duda destaca
la presencia de Gorka Urbizu, líder de los verdaderos visionarios del
movimiento, Berri Txarrak, quien conjuga la dulzura en las voces arropadas por
teclados en “Zuen Tragediak” para poner un nombre de distinción a un
trabajo que de por sí ya reúne condicionantes más que necesarios. por j-kaos |