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Portada de fantasía, contenido fantasioso. Hay que decirlo claro, "En otro tiempo en otro lugar" es un disco atípico, duro de oir tanto musical como líricamente. No se puede negar que este ex-091 sabe lo que hace. Se ha reunido con su banda habitual formada por Antonio Lomas, Víctor Sánchez, Sergio Martín y Raúl Bernal para grabar su tercer álbum, autoproducido (Pentatonia Records), que distribuye El Diablo. El disco arranca con un riff adictivo con el que Lapido se presenta para hablarnos de pasado, presente y futuro en "Está escrito en la ley". En el siguiente corte rechaza los caminos marcados de la vida para poco después rezar:"Pasé mis mejores días cavando las trincheras, ondeando la bandera de la confusión" entre solos de órgano ("Bellas mentiras"). "La antesala del dolor" bien podría ser un himno de parque etílico por el desamor. El tema que da título al disco habla de la reencarnación y de lo extraño de esta vida. Se muestra especialmente inconformista en "Más difícil todavía", en el que Lapido nos avisa de que tiene reservado día para la revolución, entre pepinazos guitarreros al más puro estilo AC/DC. Pero lo que predomina en este disco son los minutos reflexivos, delicados. Temas introspectivos que ganan emoción cuando el piano se desmarca como protagonista en "Agridulce", "Cuando la noche golpea el corazón" o "lluvia del atardecer", alcanzando un nivel de intensidad que por desgracia se pierde en las últimas canciones del disco. Las canciones suenan a Rock melódico, con armonías y giros que las desmarcan de cualquier comparación con el Pop. La música se enriquece con los teclados, la buena complementación de guitarras acústicas y eléctricas y unos ritmos muy singulares que te hacen ver el Rock desde la ventana del Vals o, claro está, del Blues. Si hay que poner etiquetas la más apropiada sería la de Rock de autor. Como esto no dice nada, podéis haceros una idea de cómo suena el disco si juntáis a Duncan Dhu y a los Stones en el mismo garito. Tiene mucho de tradición musical patria al estilo M-Clan o Héroes del Silencio. Precisamente Héroes son los más apropiados, porque desde que se separasen no he vuelto a escuchar unas letras tan etéreas como las que imprime Lapido en sus canciones. Para los que puedan entender mitología, Baudelaire, Lorca, Borges o el ABC y les gusten los paisajes difusos, éste es su disco. Sinceramente, al principio no lo soportaba, pero luego va despertando tu interés. Y es que hay que avisar que el disco pide la colaboración de quién lo escucha, tienes que poner de tu parte y recomponer poco a poco cada una de las piezas de entre los 12 cortes que forman el disco. Lapido puede estar satisfecho de su trabajo. por Rober |