|
Vuelve El Hombre. Jorge Martínez, todo un pedazo de la historia del rock n’ roll en nuestro país, vuelve a coger el toro por los cuernos y a lanzarnos otro de sus directos a la mandíbula en forma de disco. Y lo hace tirando más que nunca por el camino de la autogestión, ya que, además de producir él mismo el álbum, ha creado su propia discográfica (La Casa del Misterio) para ir sacando a través de ella tanto los discos de Ilegales como los demás proyectos en los que su inquieto culo le embarca. En “Si la muerte me mira de frente me pongo de medio lao” (si somos chulos, lo somos desde el título) la banda recupera la formación original de trío y el sonido de sus primeros discos, convirtiendo a este en un nuevo clásico casi desde el momento de su aparición. La arrogancia, la mala leche y la acidez habituales en los Ilegales están presentes desde la inicial “El demonio”, uno de los mejores y más guitarreros cortes del álbum, aunque también tienen cabida aquí la calidez y la emotividad de medios tiempos como “Chica del Este” o el trío de piezas que cierra el CD, especialmente en la preciosa “A prueba de marcas”. En el apartado de las versiones, muy habituales en sus directos, nos encontramos con la elegida como primer single y vídeo, “Motín en la prisión”, un tema de Leiber y Stoller que estrenaron los Coasters y al que Jorge y compañía le han dado totalmente la vuelta, dotándola de una crudeza y un toque salvaje de los que carecía la original. El sabor cincuentero de “Como lo haces tú” y el incendiario guitarreo de “Vuelven los problemas” son otros de los mejores momentos del disco, mientras que el tema que le da título y la extraña “Señorita “Qué Rara Soy” / Hola Bellas Hippies” quizás sean de lo más flojito del mismo. 21 años y 11 discos después, los Ilegales demuestran seguir siendo los mismos de siempre, con toda su causticidad, su insolencia y su explosividad intactas, y más ganas de salir a morder que nunca. También parece que, después de un largo tiempo teniendo mucho más éxito en Latinoamérica que dentro de nuestras fronteras, por fin lo tienen todo a su favor para ser profetas en su tierra. A ver si es verdad. por Raúl Ranz |