|
La banda madrileña ataca con su sexto trabajo, de título homónimo, que les
confirma a la vanguardia del metal nacional más innovador. Tras una constante
evolución durante su carrera musical, el quinteto parece haber consolidado su
estilo, con un disco ligeramente endurecido respecto a su anterior El Inferno, y
donde la contundencia y la melodía se abrazan conducidas por la voz de Molly,
capaz en décimas de segundos de revolucionar todas las bases establecidas con
una rabia inusitada, fruto de todos los escollos que han debido esquivar en su a
veces tortuoso camino hasta alcanzar el lugar de privilegio que por derecho han
adquirido dentro de las nuevas tendencias del rock duro. Hamlet golpea con
crudeza tus oídos, acelerando el pulso desde que los primeros acordes de Limítate
comienzan a reflejar sin compasión las claras intenciones de la banda en uno de
sus temas más destacables, donde la calma que en ocasiones se adueña de los
ritmos pesados son apenas un efímero reflejo al que la tormenta sucede
irrevocablemente. En Queda Mucho Por Hacer las tornas se cambian y la rabia
inicial se transforma en un estribillo más pegadizo, que te engancha a la
primera mientras da paso a ritmos más contundentes donde la solidez de Augusto
Hernández al bajo y Paco Sánchez a la batería suponen una firme garantía
para que las guitarras de Luis Tárraga y Pedro Sánchez disparen sin compasión
unos riffs demoledores. Los textos se vuelven más oscuros en Vivo En El, tras
el que el cuarto corte, No Lo Entiendo, se desvía levemente de la línea
general con cierta elegancia y pausadse que conducen de nuevo con guitarras
distorsionadas a la crítica más ácida de El Disfraz. Con Versus recuperan su
onda más melódica, siempre dando por sentado que ésta no impide que su sonido
mantenga el grado de densidad necesario con el que mantener intacta la energía
instrumental siempre contundente, que se va acelerando con Mira Hacia Atrás, y
da paso a Acuérdate De Mi, tema cuya evolución parece analogar en cierto modo
la del propio grupo, desembocando en Ni Un Solo Instante, dónde la potencia
adquiere gradual madurez que culmina con un inusitado y prodigioso estribillo
final que tiene visos de convertirse en himno extasiado para su brutal directo.
Esperaré En El Infierno es el décimo corte con el que atacan de su personal
manera la triste realidad que envuelve a la sociedad actual con las habituales
dosis de inteligencia que rodean las composiciones de Tárraga y Molly, a los
que en numerosas ocasiones como ésta acompaña también Augusto, y que permiten
con Desorden, claro indicio del futuro más actual del nuevo metal, poner fin a
un trabajo dónde la madurez alcanzada junto al su ya habitual consagrado
productor Colin Richardson deja latente la enorme calidad con la que el grupo
demuestra, de la incipiente mano de Locomotive Music, que cantando en castellano
y viviendo a este lado del Atlántico, Hamlet tiene personalidad suficiente para
competir a nivel internacional con las estereotipadas bandas americanas del
estilo. por j-kaos | ||||||||||||||||||