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Grupos de punk nacen cada día en cualquier barrio (tanto rico como pobre), pero sólo uno de muchos es como Hachazo. Desde el año 2002 (al menos en lo que a discos se refiere), estos leoneses van contracorriente y luchando contra todo lo establecido, dentro del ámbito musical y fuera de él. En esta ocasión, Hachazo nos presentan "La ley del oeste", un trabajo, al igual que los tres anteriores, completamente autogestionado ya que, en sus propias palabras son "un grupo que funciona (en la medida de lo posible) al margen del capital". De hecho, lo que más sorprende de esta formación, para el que no la conozca, es lo consecuentes que son entre su forma de pensar, su forma de actuar y su música. Claro ejemplo de ello es su huida directa de todo cuanto se parezca a una compañía discográfica. Por ello escogieron el "sello"(por llamarlo alguna manera) Grito Primal, una asociación independiente que apoya la autogestión de grupos como Hachazo (Los incrédulos pueden visitar la página y verlo con sus propios ojos, no tiene desperdicio). Para no perdernos por el disco, Hachazo nos prepara un librillo repleto hasta los topes. Nada más abrirlo, podemos leer con detalle las inquietudes y opiniones de esta banda sobre la industria musical y sus adeptos. Nunca están de más los comentarios a pie de cada canción a modo de aclaración, por si no nos queda claro el mensaje de la canción que estamos escuchando. Sorprende gratamente encontrar además alusiones y enlaces a páginas web de mismos ideales, por si no tenemos miedo a informarnos demasiado. Por supuesto, esto no es lo mejor del disco. En el apartado lírico, Hachazo siguen en su línea serpenteante entre metáfora y sinceridad. Encontramos temas tratando de cosas de las que nunca se habla demasiado, como la represión policial ("La ley del oeste"), la explotación laboral ("Ocho horas") o el abuso a la mujer ("Volver empezar"). Con todo, cabe destacar "Ladran, luego cabalgamos", por su crítica a los hipócritas del punk, letra que sin duda no se corresponde con la opinión de muchas bandas de este género. En el apartado musical, Hachazo no defraudan. Las guitarras de todos los temas apuntan hacia el punk pureta nacional pero acompañado de elaborados cambios frenéticos ("Construyendo el odio", "Mirando hacia otro lado") que nos hacen estar atentos a toda la banda más que a un instrumento en concreto. Es mención obligada "Mucha bestia suelta", que tiene un cambio al estribillo tirando a ska que nos hace estremecernos al oírlo. Hay lugar además para dos temas extras, uno frenético y otro acústico, otra vez saliéndose de la norma y de las pautas del estilo. Por último, encontramos a lo largo de todo el disco una producción más que notable a cargo, como no podía ser de otra manera, de los propios Hachazo. Poco más podemos pedir de este disco: dos cortes extra, precio de risa y calidad a borbotones. Esperemos que sigan dando ejemplo, por lo menos de unidad entre dicho y hecho, que de eso falta mucho, tanto dentro como fuera de la música. por Fito |