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El norte sigue siendo un
hervidero constante de nuevos valores que tiñen el rock estatal de contrastes y
matices especiales. Euskal Herria es sin duda la zona más prolífica, con un
amplio elenco de bandas que reúnen tanto variedad como calidad, siendo Gatibu
una buena muestra de ello. Originarios de Gernika, su álbum debut es todo un
pelotazo que rezuma rock guitarrero empapado de las raíces culturales de
Euskadi. Sus miembros no son nuevos en esto, lo cual se nota en el resultado
final, brillante y cuidado hasta el último detalle por parte de Iñaki Uoho y
Batiz, responsables de la grabación. Al frente Alex Sardui, el que fuera
cantante de Exkixu, que se ha rodeado para la ocasión de tres estudiosos músicos,
Haimar, Mikel y Gaizka, a la guitarra, bajo y batería respectivamente, curtidos
en diferentes y variopintos proyectos anteriores. Sentadas unas bases potentes,
las guitarras de Haimar Arejita se cuelan por todos los rincones del álbum
marcando el tempo de las composiciones, ora potentes y demoledoras, ora suaves y
ensoñadoras, pero siempre bajo unas perspectivas rockeras que contrastan en
ocasiones con la personal voz de Alex, en ocasiones intimista, lejana de la
escena actual para fusionar el rock clásico, incluso oscuro, con la canción
popular euskaldun, teniendo en el dialecto de Gernika del euskera su medio de
expresión en textos que alternan sentimientos y temas políticos. Musturrek
Sartunde sorprende ya desde los inicios con sus cambios de ritmo y su melodía
envolvente, para a continuación atacar Bilusik con la firmeza de unas guitarras
sin piedad, que acompañan con crudeza una de las voces más aguerridas del
trabajo, y donde Iñigo Ibarretxe colabora con su alboka dando un matiz
particular. Mila Doinu Aidien supone uno de los cortes más explosivos desde que
la primera estrofa nos devuelve la singular voz de Robe Iniesta cantando en
euskera en un medio tiempo desgarrador a la par que emotivo. Las melodías de
nuevo se apoderan de Lorak Eskeintzen mientras guitarra y voz protagonizan un
nuevo duelo de intensas vibraciones, dando paso a Urepel, con el bajo de Mikel
abriendo camino a la magistral interpretación de Fito, otra colaboración de
lujo para un disco que no las desmerece. Librea Naz, Ihes, una tras otra se van
desgranando canciones que en ningún momento bajan el extraordinario y matizado
nivel labrado en todo el álbum, que en Ez Dago Barroterik vuelve a adornar la
alboka de Iñigo, esta vez con mayor personalidad incluso para bordar uno de los
temas más destacados. Zoramena, o la expresión de la locura que da título al
trabajo, y que nos seduce y nos atrapa en cada acorde hasta desembocar en la
misma, y que con Ez Dot Sinisten pone el cierre a una opera prima redonda. por j-kaos |