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Ha llovido mucho desde
que hace unos doce años empezamos a ver crecer a cuatro bilbaínos que se hacían
llamar Platero y Tú, desgreñando temas hoy ya convertidos en himnos, cargados
de rocanrol salvaje y embaucador con las dosis adecuadas de melodía. Los que
nos enganchamos por aquellos tiempos con los Platero hemos podido contemplar la
evolución musical experimentada por su líder, Fito Cabrales, primero con su
banda de siempre, luego alternándola con su proyecto personal, los Fitipaldis,
y finalmente centrado en éstos para despegar su carrera en solitario tras la
separación definitiva de su banda originaria. Quizás en mi caso he de
reconocer que con cierta tristeza, veía como las composiciones de Fito se
alejaban de su original espíritu rockero, para, a la par que maduraba como músico
y compositor, se decantaba por un camino cada vez más distante del rocanrol. Lo
Más Lejos, A Tu Lado, su tercer disco con Fitipaldis, no viene sino a confirmar
los presagios, firmando un trabajo mucho más personal, mucho menos rockero,
incluso, que sus anteriores A Puerta Cerrada o Los Sueños Locos, para
adentrarse en la experimentación y la fusión de otros estilos, como el blues,
el jazz o el pop, pero siempre tildados bajo su maestría compositiva enzarzada
a través de sus admirados versos. El álbum se abre con La Casa Por El Tejado,
el tema que más engancha, acorde con sus obras anteriores, con el carisma que
el bilbaíno sabe transmitir en cada nota, y un estribillo ensoñador bajo el
que sumergirse en cada escucha; la colaboración de Lichis, de La Cabra Mecánica,
prestando su “voz granuja” en la parte final del tema, y el haber sido
escogido como single adelanto son condicionantes que hacen destacar a este
primer corte del que se incluye además un original y futurista videoclip. Un
Buen Castigo nos hace la primera aproximación al blues, con Batiz haciendo de
las suyas sobre las seis cuerdas, y los toques de piano, una casi constante en
el disco, para matizar la perspectiva y entrever rasgos de pop-rock, si bien a
pesar de ello consigue marcar un tema bastante convincente. Feo engrana una
semibalada adornada por el saxo de Javier Alzola y la acústica del propio Fito,
pero sumida en un estribillo para olvidar. El Ojo Que Me Mira acelera
ligeramente los tiempos para construir un pop-rock bordado bajo detalles de
enorme calidad, que lo hacen idóneo para sonar en radios, para en Soldadito
Marinero recuperar los tiempos lentos sobre los que construir otra historia de
tristeza y fracaso. Toques de jazz para aderezar Corazón Oxidado, con fuerte
presencia de sección de vientos y hasta algún golpe de scratch, para abrir a
golpe de piano e imprimir un marcado carácter rocanrolero a Quiero Ser una
Estrella y continuar experimentando sorprendentemente con un swing llamado Nada
Que Decir o una fusión de percusiones, saxo e instrumentos de cuerda en una
instrumental titulada Vamonó. Las Nubes De Tu Pelo recupera la línea anterior
de Fito, melodioso pero con su sello personal, dejando a un lado cualquier tipo
de experimento y plantándose a capela únicamente con su voz y su guitarra para
derrochar sentimiento en cada acorde. Whisky Barato, de nuevo dando rienda al
rock&roll añejo con el acordeón de Joseba Tapia, y Siempre Estoy Soñando,
con toques de cantautor, ponen el último poso a un trabajo donde Fito y su
banda demuestran su saber hacer, tanto compositiva como interpretativamente, y
apoyados por la siempre brillante labor de Iñaki Antón a la producción, pero
que personalmente me deja indiferente por su escaso contenido rockero, aunque,
al menos, se completa el álbum con un DVD que contiene el concierto del grupo
en Donosti de su pasada gira, donde podemos disfrutar de los temas de Fito que más
nos han llegado siempre. por j-kaos |