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Si hubiesen surgido de las calles de Londres probablemente el sexteto estaría en estos momentos vendiendo sus discos a cientos de miles y girando por medio planeta, pero lo cierto es que Elecktra llevaban ya una década pateándose los garitos madrileños hasta que por fin en el pasado 2003 sorprendiesen a crítica y público con ‘Portrait’, su impactante álbum debut. Sin dejar ni un suspiro a la relajación, apenas un año más tarde se han encargado a través de su continuación, ‘Dual’, no solo de confirmar sus aspiraciones, sino de revalorizarlas hasta extremos insospechados en base a una inusitada madurez que les confirma un paso por delante de cualesquiera de las bandas que les rodean. La oscura intensidad que atrapa los catorce pasajes que componen esta segunda referencia discográfica a través de los mencionables sintetizadores y programaciones de Jorge Vila se ve claramente parapeteada por el derroche interpretativo que inunda cada rincón a través de la majestuosa garganta de Enrique Reyes, pieza clave desde la que hilar cada tema asentado sobre una base compacta que conforman el resto de los miembros de una formación que destila una aplastante personalidad. Bajo la producción del siempre solvente Pablo Iglesias desde los Mix Plus Estudios de Vigo, y masterizado por Andy Vandetteen desde los Master Disk Studios de New York, la impecable consecución técnica se presume como un punto a favor más de un álbum en el que la acertada combinación de melodías se emboza de la particular cohabitación de unas potentes guitarras ensimismadas por los virtuosos registros vocales que empapan atmósferas sugerentes, densamente atrapantes, preconizadas desde la magistral obra que da nombre al disco, “Dual”, y pasando por la inquietante melancolía subyacente de “Bon Melange” como otro destacado referente de un trabajo que nos ofrece desde visiones netamente más contundentes, desmarcadas a través de “Irreversible”, contrastes entre fuerza y sutileza plasmadas directas a través de “A Quiet Dialog”, hasta alcanzar una emotiva profundidad en “Bubble Jail” y acabar dulcificando las formas desde la interesante “Telepathist”, fundiendo desde la tristeza a la locura en “Gillette” como culminación de una obra propiamente atribuible a unos futuros genios en ciernes del rock en el estado. por j-kaos | ||||||||||||||||||