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Para digerir bien Pulgatorio conviene saber quien es el Sobrino del Diablo y lo que nos podemos encontrar en su obra. Pues bien, El Sobrino del Diablo es el pseudónimo bajo el que se esconde Juan Gómez, un rockero barcelonés que decidió afilar sus lápices y escribir sin ningún tipo de tapujos una serie de canciones que cruzan la frontera de lo políticamente correcto. Para ello montó este grupo, que firma con Pulgatorio su tercera obra y que regresa con más energía que nunca. Abanderado del sarcasmo y con un humor irónico marca de la casa El Sobrino del Diablo no deja títere con cabeza, lo suyo es poner los puntos sobres las íes, dar caña, molestar, meter el dedo en la llaga. De hecho, el título del disco no parece ser, ni mucho menos, fruto de la casualidad, ¿qué hay más molesto e incisivo que una pulga?. Por tanto, El Sobrino del Diablo se convierte en la auténtica pulga antisistema, no se libra nadie, hagan recuento: critica duramente al mundillo futbolístico y toda la barbarie que en el se desata en la oscura "El futbol es el opio del pueblo", despotrica de la industria musical en muchas de sus facetas en la rockera y pegadiza "Satán me libre", ridiculiza a los militares sin cerebro en "Soldaditos", se manifiesta en contra de las modas de dos días en "Yo no soy moderno" o se burla de los políticos en "Ricardito" y de los Djs en el sorprendente y bakalaero Bonus Track titulado "la increíble historia de DJ Monkey". La religión y el negocio que representa también recibe su merecido en "Give your money". Pero ahí no queda la cosa, El Sobrino del Diablo se atreve a dedicarle un tema puntilloso al mismísimo Bob Dylan, criticando la reconversión cristiana que tuvo tras tener un accidente de moto a mediados de los 60. Y es que este hombre se atreve con todo. Aún le queda repertorio como para dedicarle un guiño musical al Heavy Metal en la simpática "Javi Metal", contar la historia de un perdedor en "Juan Enrique" y divertirse realizando un tema donde todas las palabras empiezan por la letra A en "Aventura Africana". El disco resulta de este modo muy completo en todo su contenido, ya que además de tener una enorme variedad temática resulta una obra que en lo musical despliega una cantidad de influencias considerable. Con el rock como hilo conductor, El Sobrino del Diablo puede marcarse en los diferentes temas anteriormente citados una ranchera, un tema heavy, algo más folk algo más popero..etc. Esta riqueza sonora se suele apoyar en unas guitarras firmes, unos acertados coros y un descaro musical propio de un autor que toca muchos palos divirtiéndose. No debemos exigir a Pulgatorio más de lo que nos puede dar. Tenemos que tener en cuenta que el humor y la ironía es la base sobre la que se sustenta todo. Y aunque el conjunto del disco, tanto en lo literario como en lo musical se puede calificar de notable, bien hay que decir que muchas de sus letras parecen encajadas con calzador bajo la música propuesta. Esto le resta al disco una mayor facilidad de escucha para el oyente. Y es que no es fácil decir lo que en Pulgatorio se dice encajando todo de forma redonda. A pesar de ello resulta sorprendente el modo en que lo hace. Muchas veces uno sale a la calle, ve el televisor o escucha la radio y acaba indignado con todo lo que nos podemos encontrar. Es entonces cuando uno piensa que este sistema y este mundo en el que nos ha tocado vivir necesitan de un tortazo para espabilar. El Sobrino del Diablo se lo da. Bendita lengua envenenada. por Alejandro López Menacho |