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Regresan con las pilas musicales puestas los asturianos, para muchos la banda revelación del 2.001 dentro del mundillo del nu-metal, que sorprendió con su primer trabajo “Transgenic Music”, con el que, a fuerza de acordes atronadores dejaron indefensos nuestros oidos agradecidos, que recibieron impacientes ese compendio de desfase sonoro dejando al descubierto los horizontes del metal más innovador, quedando enamorados de sus notas. Con “Indivisible”, la segunda propuesta de la banda, Biotech nos da a conocer un sonido más suave, melódico y profundo. Cuidadas composiciones rítmicas, guitarras pesadas irrumpen sin compasión en nuestro silencio mental con “Escribiendo el final de mi Vida”, donde se alcanza el deleite deseado gracias a un estribillo de trabajada melodía, rozando el tan temido espíritu comercial, pero que Biotech saben exprimir con clase. Combinando guitarras potentes, recordándonos el verdadero fondo metalero de Biotech, con suavidad extrema en la mayoría de los cortes del disco (“Altibajos”, “Improvisar un Dios”, ...), adornados en ocasiones con frágiles violines “sôberianos” y dulces roces de cuerdas. Pesimismo y dolor sombrío en la voz y las letras de Pablo Marcos decoran el disco, que son capaces de volver cálida a la tristeza más profunda (“En Círculos”). De nuevo guitarras contundentes mezcladas con guitarras acústicas, con un comienzo arrasador en “Fragilidad”, donde florece un melancólico estribillo y de excelente composición, como en “La Trampa”, con una gentil segunda voz. Con “Indivisible”, Biotech han limitado la dureza musical excesiva en sus composiciones, ganando en madurez, intimismo y buenas melodías. La banda ha demostrado su carácter innovavor sin olvidar su buena manera de hacer metal, y que aún tienen mucho que decir a los que quedamos entusiasmados con su primer trabajo, que tan difícil de superar puede llegar a resultar. por Heret-Kau |