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Adgar llegan desde la cántabra localidad de Santoña en cuyos alrededores el grupo se ha ido currando un nombre a través de varias maquetas que han ido circulando por aquellos lares. Sin tener disco en el mercado han compartido escenario con bandas nacionales como Saratoga, Ankhara o Tierra Santa. Y desde finales de marzo está en la calle su debut discográfico llamado “Más allá del sol”. Un trabajo de diez cortes, ocho temas si quitamos la intro y la salida. Y en el que sorprendentemente dentro del heavy metal más clásico al que representan, no hay ninguna tópica y típica balada. (Es curioso como algunos grupos tienden a meter una balada cuando la inspiración no les ha otorgado un buen tema...). De esta forma el disco se abre con “Obertura nórdica”, un sugerente título para una intro muy melódica y rápida que no introduce al disco, sino directamente al segundo tema, “Ángel negro” quizá uno de los mejores del álbum. Desde el principio destaca la forma de cantar de Ángel Rubin muy enriquecida por unos coros muy bien escogidos, ya que transmiten la potencia que necesita el tema pero con cierto sentimiento. En el tercer corte encontramos speed metal puro y duro “Acero y sangre” en el que la velocidad se frena con medios tiempos potentes y el uso de voces y sonidos sintetizados. En “Deprisa” encontramos un remake al estilo “Velocidad” de Medina Azahara, motor, muchos kilómetros por hora y duelo al atardecer... “En la noche” destacan las colaboraciones de Juan Lozano (Brecha y ex Avalanch) y Ruth (Darna), en una canción que se diferencia de las demás por su tono político – reivindicativo. “Como una estrella” es otra canción muy rítmica de riffs pegadizos en la línea de todas las demás. “Más allá del sol” es el séptimo corte y del mismo título que el álbum del disco donde se resume lo que Adgar nos ofrece con su primer disco. Velocidad, riffs a dos guitarras, una voz rica en los quiebros... En “El dios del metal” encontramos otra de las joyas sonoras del álbum, en lo musical, en el texto y en lo interpretativo, untoque diferente que enriquece al disco. Con “Vive en un sueño” el álbum cierra sus textos con una canción metálico-festiva, para acabar con “Último atardecer”, canción instrumental que evoca cierta tristeza que el disco no evoca en ninguno de los temas y sus músicas. Resumiendo, Adgar nos ofrece un disco muy apto en melodías por la mano de Javier Ochoantesana, virtuoso guitarra, un por cierta originalidad en la voz de Ángel, que espero haya controlado sus previos a los conciertos. Si Adgar consigue el apoyo suficiente para evolucionar y dotarse de personalidad propia, podríamos tener otra gran referencia más en el mundo del heavy metal, al menos a eso apunta su “Más allá del sol”. por elchayi |