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XI FESTIVAL VIÑA ROCK - VILLARROBLEDO, ALBACETE - 28-30/04/2006

 


 

1.000 DEMONIOS (Escenario New Rock, 19:00 horas)

            Cómo inequívoca representación del compromiso adquirido en Viña Rock con la escena rockera de Villarrobledo, en los locales 1.000 Demonios se depositaba toda la confianza adquirida para abrir fuego en el que sin discusión alguna se planteaba como el festival musical más importante y multitudinario del estado. Si la papeleta ya de por sí se tornaba complicada para el quinteto, el desolador aspecto inicial que presentaba el asfalto del escenario dedicado a los sonidos más potentes no debía de servir en absoluto como acicate para una banda que, aferrada a un sonido enclavado en el heavy metal de los ochenta, portaba en las ilusiones de su juventud sus mejores armas para plantear batalla. Su propuesta, clásica pero potente, pronto habría de sorprendernos merced -en primer lugar- a una vocalista tan solvente como la frescura transmitida por sus apenas veinte años de edad, junto -a continuación- una base musical capaz de respaldarla con garantías para fabricar un compacto sonido que en ocasiones nos llevase a rememorar, en su conjunto, a los míticos Santa de la recientemente malograda Azucena. Sin siquiera una maketa en su haber, lejos de amilanarse supieron fabricar un show repartido entre composiciones propias, "Tiempo Atrás", "Tres Cruces" o la rabiosa "El Rock del Mamón", frente a instaurados clásicos del movimiento heavy. Así, quisieron recrear desde la adaptación de "Cruz de Hierro" de Ñu, con apoyo de flauta incluido, pasando por revisiones de Warlock, "I Rule the Ruins", Judas Priest, "A Touch of Evil", y un destacable "I Wanna Be Somebody" de Wasp que precedería el cierre matizado desde la personal "Fuego en Tus Ojos". En definitiva, una grata sorpresa que vino a refrendar el notable estado de salud que goza la escuela de rock de la que, durante el último fin de semana de Abril, ya se hallaba coronada como la capital cultural del estado. (j-kaos)

SKIZOO (Escenario New Rock, 20:45 horas)

            Sin disco ni temas nuevos que presentarnos, los madrileños Skizoo hacían acto de presencia en el festival por segundo año consecutivo, mientras Huecco se hacía con la mayoría del público que a esas horas deambulaba por el recinto. Sin mayor atractivo que el que siempre han tenido: un fantástico frontman como Morty (EFHB, Bushido) y un batería sublime como Dani Pérez (Saratoga), luchaban en el escenario de metal pesado con un setlist más que trallado y visto. A decir verdad, tuvieron mala suerte con el sonido; ni guitarras ni bajo ni voces sonaron bien, aunque a medida que continuaba la actuación fue mejorando (sobre todo en cuanto a micrófonos-voces). La batería de Dani, con un sonido impecable, tuvo problemas para entrar en algunas partes en las que el conjunto se fue por peteneras y una no sabía si estaba siendo testigo de la primera improvisación de la banda en público o si realmente -a falta de nuevo material que presentar- habían decidido modificar los temas en directo de esta forma. Para más INRI, y supongo que para rellenar el tiempo que tenían de 55 minutos, a medida que terminaba cada tema, Morty repetía el estribillo del mismo a capela, para que su público lo repitiera con él. Que se recurra a esto en un tema, en el single, es más que entendible; que al siguiente tema ocurra lo mismo, también es aceptable. Pero que en los cuatro temas siguientes sigan con la misma tónica de "bis improvisado", era ya demasiado sospechoso. Entiendo que cada banda lo haga a su manera, pero en vista de que Savia traería mucho material nuevo el sábado para presentar, deberían haber jugado con el factor sorpresa que sin duda, estuvo ausente en todo el setlist. Tras repasar uno por uno los temas de su único disco -a excepción de 933 revoluciones- y ya para salir de la guisa, Morty nos presentaba un tema "en homenaje a los grandes del rock español, esta canción forma parte de todos nosotros, es nuestro y es vuestro", palabras con las que dieron paso a una versión de Héroes del Silencio, la más que conocida "Entre dos tierras", que alcanzó el momento cumbre de su actuación, aunque el sonido las guitarras de los exSôber dejaron que desear, sobre todo en el solo de Jorge Escobedo. Con esto y poco más, se despidieron con el single que hacía un año sonaba en las pantallas del festival junto al trailer del videoclip "Renuncia al sol", y que significó el comienzo de la creación de los adeptos a la banda, que al fin y al cabo, eran los pocos que disfrutaron de un concierto con mucha pena y poca gloria. (LÔCA)

SU TA GAR (Escenario New Rock, 22:45 horas)

            Desde los territorios de Euskal Herria la evolutiva apuesta del cuarteto eibarrés recogía el testigo en el escenario dedicado a los sonidos más potentes del festival con el ánimo de asentar su recientemente estrenado 'Jainko Hilen Uhartean', o en la isla de los dioses muertos, un duro enjuiciamiento hacia la reprochable actitud norteamericana en Guantánamo a través de su particular óptica. La fusión diferenciada entre los temas de sus inicios, desde que arrancasen con "David Eta Goliath", frente a los cortes integradores de sus dos últimas referencias discográficas, 'Itsasoz Beteriko Mugetan' amen del mencionado último trabajo, pulsarían el contraste enclavado en un público ávido de sus viejos himnos y en cierto modo frío ante sus modernos aguijonazos. Los cambiantes registros se estiraban en la perceptibilidad de las bases endurecidas cual locomotora con las que definir el punto de partida hacia sus estrenados "Itxaropen Hitza", "Gure Izaeraren Bila" o el propio "Jainko Hilen Uharten" que diese nombre al disco. Así, las guitarras de Aitor Gorosabel y Xabi Bastida parecieran disparar fuego entre aproximaciones más cercanas al thrash, "Bizitzaren Borroka", para arrancar el fervor del público mientras a golpe de riff desentrañaban el clasicismo conocido de "Begira", hasta ser capaces incluso de improvisar un duo a las seis cuerdas cuando los problemas técnicos del bajo de Asier eran subsanados. Compactos y potentes, quizás les faltó transmitir un poco más, si bien Aitor no cesó de convertirse en vendaval humeante de un extremo a otro del escenario para poco a poco ir desprendiendo ese calor hacia su público, con el que enlazar una recta postrimera colmada desde la preciosista balada "Itxaropena", y todas las voces haciéndose una en su recitar, sucedida por la locura de "Jo Ta Ke" y el blandir de ikurriñas, para coronar, como no pudiera ser de otro modo, con su legendario "Mari" situando el colofón hacia el ascendente final. De menos a más, Su Ta Gar acabaron por firmar un nuevo enérgico pisar sobre las tablas de Viña Rock. (j-kaos)

WARCRY (Escenario New Rock, 01:00 horas)

            Cerrando el viernes el escenario dedicado a los sonidos más duros se encontraban por méritos propios los asturianos WarCry. Con su reciente DVD en directo en la calle, este grupo tiene ese algo que arrastra multitud de fans que apoyan al grupo en las buenas y en las malas y que no paran de corear tema tras tema en sus directos. Así pues los asturianos comenzaban su actuación con la garra de "El guardián de Troya". La banda cada vez suena más compacta y excepto en momentos puntuales que la voz del Víctor se perdía un poco el sonido del combo fue muy bueno a lo largo de su hora larga de actuación. Temas como "Anticristo", "Hijo de la ira", que ya casi no tocarán según el propio Víctor, o "Nuevo Mundo" hacían disfrutar al público de lo que hasta el momento había sido un exitoso día de debut del festival. Acostumbrados a shows de dos horas y media el tiempo del festival se les haría seguramente corto y puede que muchos fans echasen en falta algún que otro tema mítico pero el tiempo era el tiempo y era igual para todos. La gente como siempre sin parar de corear los temas de los asturianos y continuaban con los momentos más coreados de la noche como la emocionante "El amor de una madre" y la conocida "Alejandro". Seguían a ritmo de "Perdido", "Contra el viento" y los últimos acordes de la noche para ese "Espíritu de amor". Un cierre de lujo para el primer día en New Rock, con una banda que en su corta vida ha sabido ganarse el lugar que ocupa con creces, y lo que es más complicado, gozar del beneplácito y el cariño del público. (Jorme)