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XI FESTIVAL VIÑA ROCK - VILLARROBLEDO, ALBACETE - 28-30/04/2006

 

ENTREVISTA A ANTONIO MOLERO
(PROTAGONISTA 'EL MUNDO ALREDEDOR')

 

            Más conocido por ser el famoso Fiti en la serie televisiva de Los Serrano, detrás del archiconocido personaje catódico se esconde un tipo accesible, rockero y valiente, capaz de liarse la manta a la cabeza para hacer realidad el sueño de una película, de una idea, aunque ésta haya de llevarse a cabo desde la parte más agreste del negocio. De esta forma, esta vez desde el lado más independiente del séptimo arte, Antonio Molero nos concedió una entrevista en la que pudimos conversar sobre música, sobre el Viña Rock o sobre el negocio artístico y, como no, sobre un largometraje, 'El Mundo Alrededor', capaz de trasladarnos entre la realidad y la ficción, entre los sentimientos y los engaños, entre, al fin y al cabo, carreteras plagadas de sueños tantas veces quemados por el asfalto.

"El Mundo Alrededor" o el sueño de tocar en Viña Rock con la carretera como plató para una banda en busca de su oportunidad. ¿Cómo decides embarcarte en esta película, no ya solo como actor sino incluso como coproductor?
A: Por una cuestión de que el cine, por la experiencia que yo tengo, desde que nace un proyecto hasta que se exhibe en las salas pasa muchísimo tiempo, pasan tres o cuatro años, y yo considero que cuando uno tiene un pálpito artístico, un guión bueno y ganas de hacer algo, a cuatro años vista llega un momento en el que se te pasa el arroz, se te pasa la motivación. Luchando contra eso decidimos poner un poco cada uno de nuestro bolsillo y tirar palante, fue así, nos envalentonamos un día en un bar Alex y yo, y dijimos de rodar ese verano, que era cuando yo tenía tiempo para rodar, porque tenía el hueco de Los Serrano de los tres meses de verano. Si queríamos que no se enfriara había que rodarlo ya, teníamos muchísimas ganas de rodar ese guión, por lo que decidimos montar una productora y tirar adelante. Al final de tirar se levantó el proyecto, con muchísimas dificultades, estuvimos justitos de pasta, de tiempo y de equipo, pero ahí está la película, ahí está el resultado y yo estoy super contento, a pesar de que en la cuestión promocional no hubo la cantidad de millones necesaria para promocionarla, para empapelar Madrid, marquesinas de autobuses, anuncios en televisión, todo eso que es fundamental, al final echando la vista atrás te das cuenta de que todo eso es fundamental para que funcione realmente. Pero ya te digo que yo estoy super contento del resultado.

¿Qué pensaste la primera vez que te plantearon intervenir en un largometraje con Viña Rock como telón de fondo?
A: Era una cosa que nos ilusionaba mucho a Alex y a mí, que somos grandes aficionados a la música, nos gusta mucho, y Pepe Gómez, el promotor del viña tenía la idea de hacer un documental. Luego surgió la idea de hacer una película con su argumento, sus personajes y demás. La verdad es que nos hacía mucha ilusión de pronto, con el objetivo de un grupo de llegar a Viña Rock como si fuera la tierra prometida, el hacer una road movie donde lo importante es el viaje, el tiempo que se tarda en llegar y todos los problemas que se originan durante la película: accidente, guardia civil, prostitutas y todo lo demás, la fauna que uno se puede encontrar en las carreteras. Eso es un poco la película. La verdad es que nos apetecía y teníamos experiencia en el Viña Rock como puros espectadores, era un festival que siempre nos ha gustado mucho, que nos parece que tiene muy buen criterio a la hora de elegir a la gente que toca, y que además empezó como una cosa muy calimochera, de grupos de rocanrol duro, empezó siendo un poco punkarra y heavy, pero si ves la programación de los últimos años hay de todo.

Tras asentarte con galones en el mundo de la ficción televisiva, ¿qué ha representado para ti este regreso al cine independiente?
A: Representa una experiencia que nunca había tenido realmente, porque las otras cuatro películas que había hecho anteriormente era un contratado simplemente, y aunque ninguna de las películas que había hecho era una super producción, estaba con la tranquilidad de hacer bien mi trabajo de actor y ya. Ahora, en esta película militas más, es un rollo más comprometido, más desde el principio, desde la primera idea de guión sin que este existiera yo ya estaba ahí metido. Es la experiencia de vivir un proyecto desde la gestación hasta el final, hasta sus últimas consecuencias. Eso es una experiencia dura, pero muy extensa, que por lo menos una vez en la vida hay que tener.

¿Cómo viviste el papel de Gabriel? ¿Qué crees que has aportado al mismo y que piensas que te aportado a ti?
A: Es una especie de descontextualizado en la historia, porque están los músicos que quieren triunfar, está el road manger, que tiene sus objetivos personales también, y todos más o menos afinados en la historia. Pero el instrumento que desafina en esa historia es "Grabiel", que además el lo pronuncia así por su dislexia. Es un tipo muy extraño, con montón de problemas, tiene problemas por un tubo, se acaba de separar, tiene una cojera de un accidente que tuvo y nunca se recuperó, consume mucho hachís, es disléxico, etcétera, pero al mismo tiempo tiene esa ingenuidad y esas ganas de vivir de alguien que se mete en una historia absolutamente... él en un momento dado de la película dice que lo que quería era pasarse un fin de semana con un pase de artista para moverse por el festival y por el backstage, es como una experiencia vip para él, que le hace gracia y le motiva para acompañar a su amigo Charly. Es un ser entrañable realmente, a los personajes al final se les coge mucho cariño, tanto por el público como por un actor que les interpreta. Yo me lo pasé muy bien porque es un personaje que hay que componer a nivel físico, a nivel de la manera de hablar, a nivel de la manera de vestir, como reacciona, este tipo de personajes tan alejados de uno mismo se disfrutan mucho.

Grabar una road movie, más en las condiciones en qué debisteis hacerlo vosotros, ¿ha supuesto ante todo un reto para Antonio Molero?
A: Sí, es un reto a todos los niveles, a nivel artístico, a nivel personal, a nivel de salud física y mental, es una especia de mili que haces, yo no he hecho la mili pero con esto creo que me la convalidan (risas). Es un rollo de tener la experiencia de haber hecho trabajos en el sentido de estar ahí, pero estás tan metido e involucrado que... me acuerdo del productor ejecutivo y Alex, el director, que también formaba parte de la producción, que intentaban ocultarme los marrones, porque yo tenía que estar ahí a lo mío, tenía que estar a que Gabriel saliera bien, porque además tenía mucha dificultad para hacerlo, pero yo me enteraba de todo realmente, era una familia y cada problema era a diario, teníamos movidas cada día. Eso por tanto es una experiencia intensa, porque estás con tu texto en la cabeza, con las cosas que tienes habitualmente, por lo que te han pagado muchas veces, pero al mismo tiempo con todo lo que hay detrás. Es vivir la experiencia desde todos los puntos de vista, es la primera vez que lo hago y sí, sí que es intensa.

¿Cómo discurrieron esos días de rodaje en carretera?
A: Discurren muy deprisa, de pronto te das cuenta de que llevas una semana rodando y cada día es un milagro. De pronto piensas en que has cumplido el plan, que es el objetivo principal, porque no te puedes ir ni un día más del plan que tienes establecido. Teníamos seis semanas, y en esas seis semanas había que rodarlo. Con todo el rigor, el rigor técnico, el rigor artístico que teníamos, todo el talento que había alrededor de la película, pero con muchísimas dificultades, todos los días luchando contra el sol. Era prácticamente el 90% de la película en exteriores, y el único inconveniente que teníamos era que la tierra se mueve, el sol se esconde por el horizonte y se convierte en tu pero enemigo. Tienes que sacar horas de donde puedes y hacerlo todo, terminar en el momento en que se esconde el sol, tener todo el plan terminado. El día a día es ese, llegar reventado al hotel y pensando en lo del día siguiente. Hay una anécdota en la que estamos Julieta Gómez, que es una de las protagonistas, que no había hecho nunca nada como actriz, la había elegido Alex por la calle, aunque luego pasó por un montón de castings y demás, la tía lo hizo cojonudamente, pero ella está estudiando Historia, y uno de los días dijo "¡mañana que cae?", como si fuera un examen, en lugar de decir que secuencias tenemos, la pobre estaba ya tan ida, era como un examen diario y así lo sentíamos (risas).

La dupla protagonista junto a Oscar Zafra en el papel de Charly os hace llevar el peso de un film cargado de comedia pero tintado de crudo realismo. ¿Se creó algún tipo de conexión especial con Oscar para lograr desarrollar la película ante tales planteamientos?
A: Esa conexión ya existía. Más o menos Oscar es de mi generación, y nos conocemos desde hace un montón de años, somos de la misma promoción más o menos, yo estuve estudiando en la Escuela de Arte Dramático, y él aunque estudió por otro lado tenemos un montón de amigos comunes, hemos sido amigos, lo típico de la novia del que estuvo trabajando mucho tiempo conmigo, es el típico colega al que admiras como currante y como actor, porque él tiene un grupo que se llama Teatro Meridional donde lleva ya quince años trabajando, de los pocos grupos de teatro independiente que hay que funcionan año tras año y que tienen un montón de trabajo. Es ese rollo de carretera que le sirvió mucho a él, rollo furgoneta que también le sirvió mucho a él para esta película, rollo gira, rollo bolos. Y esa complicidad ya existía, de hecho yo me empeñé, había unos cuantos aspirantes, pero me empeñé en que fuera Oscar al final, no es que lo impusiera ni mucho menos, porque también pasó por castings, y al final a Alex también le encantó, pero yo tenía mucho interés en que fuera Oscar el protagonista.

¿Era el papel de Charly el que inicialmente tenía previsto encarnar Willy Toledo?
A: Sí, eso es.

¿Cómo valoras el hecho de que finalmente no estuviera Willy?
A: Bueno, Willy también es muy amigo y hubiera quedado también muy bien, lo hubiera hecho muy bien porque le encanta el heavy metal, le encanta el rock duro, y lo hubiera muy bien también. De hecho la primera idea era que fuera él, casi estaba escrito el personaje para él. Pero como siempre desde el principio ha habido muchas problemas de financiación para la película, en un momento dado él se desmarcó. Hay que entenderlo también, cada uno elige los riesgos que corre en su vida y es totalmente respetable.

Quizás una de las curiosas aportaciones de la película sea la constante presencia en reparto de músicos metidos en la piel de actores secundarios. ¿Cómo resultó la experiencia de trabajar con ellos?
A: Muy buena, porque al final ellos tienen esa parte de artista que tienen todos los músicos, de haber estado muchas veces delante del público en los escenarios, pero al mismo tiempo como es otra clave, como es otro rollo, se ponen muy nerviosos al ser primerizos, y es muy divertido ver a Raimundo Amador, o a Nacho Mastretta, o a Fino, a Manolo Uvi, verlos como si estuvieran recién salidos de la Escuela de Arte Dramático, preguntándote cosas de los personajes, aunque Manolo Uvi parece más suelto, porque como hacía de él mismo, la verdad es que estuvo muy bien. Fue una experiencia muy bonita, porque como son amigos además, y ésta película realmente está sustentada en eso, en la amistad y el compromiso por la amistad, sin nada más a cambio, y en ese sentido la película tiene un rollo muy bueno por la generosidad en todas las partes que la rodean.

¿Qué anécdota nos rescatarías del rodaje en relación a estos artistas?
A: Muchas, por ejemplo la borrachera que cogieron Manolo Uvi y Antonio Resines, mano a mano con los tercios de Mahou en Villarrobledo una noche, que yo te juro que nunca hubiera imaginado que estos dos seres, que por otro lado son super amigos míos, pudieran conectar uno con otro. La verdad es que se tiraron toda la noche mano a mano, de charla, y fue muy divertido, de pronto dos mundos, como un choque de trenes, pero la verdad que fue muy bien.

En "El Mundo Alrededor" se refleja en cierto modo el lado a veces oscuro del negocio musical. ¿Es un buen documento para tensar la realidad de ese mundo que rodea la música?
A: Sí, hemos metido pinceladas de crítica por todas partes, y entre otras partes esa. Realmente es complicado, como para todos los artistas que empiezan, los músicos, por muy independiente que quieras ser, al final llega un momento en la vida entre la dependencia y la independencia. Al final dependes de una casa discográfica, o en el caso del cine de una productora que te impone criterios, y ahí empieza el dilema, si seguimos haciendo lo que queremos hacer o nos vendemos a X multinacional. Son las dificultades de triunfar, y sus contradicciones, como ha pasado muchas veces, que los grupos se disgregan o disuelven porque hay gente más ambiciosa y gente que no, gente que decide triunfar por encima de todo y gente que no. Es ese conflicto de siempre de las bandas de rock & roll.

La falta de apoyo a la película por parte del público, como nos transmitía un desilusionado Alex Calvo-Sotelo, marca el aspecto más negativo del largometraje. ¿Consideras que "El Mundo Alrededor" debería haber merecido mucho más?
A: Sí, yo creo que sí. Pero no es más que una consecuencia de la falta de dinero, así de sencillo. Yo entiendo la desilusión de un director que ha puesto toda la ilusión del mundo, y que quiere triunfar como director, lo entiendo, pero la moto hay que venderla, y para venderla hace falta mucha pasta. Estamos en un mercado donde hay mucha competencia desleal, de grandes multinacionales, de grandes distribuidoras americanas, en dónde o estás más o menos a la altura o te quedar relegado a eso, a que la gente ni siquiera se entere. Yo quiero pensar, aunque sea el discurso de siempre, que no han ido a verla porque no se han enterado, yo creo que ha sido así, porque la película tiene un nivel de comedia suficiente, de atractivo y de ritmo muy por encima de la media del cine español que se está haciendo. Esto lo digo sinceramente, no es por justificarme. Por ello es solo un problema de pasta, de marketing.

¿Son malos tiempos para el cine independiente?
A: Yo creo que no son tiempos para el cine independiente, directamente. Lo que pasa es que el cine está lleno de personajes quijotescos, como nosotros, que lo intentan un año, otro año y otro año. Eso va a existir siempre, lo que nos ocurría nosotros de decir vamos a rodar, porqué no, y más ahora con los soportes que hay tan baratos de Mini Dv, el cine es más democrático, ya se puede rodar de una manera más barata, ya no hay que rodar obligatoriamente en 35 mm, yo espero que esto sea así y al final la cuestión de la distribución también se democratice un poco, que todo el mundo tenga opción a poner sus películas en unos cines con las mínimas garantías. Pero hoy por hoy realmente está complicado, pero por otra parte hay mucha gente luchadora como nosotros que nos va a coger el relevo.

¿Crees que existe en cierto sentido un paralelismo entre la situación del cine independiente y la de las bandas de rock en este estado?
A: Es probable, nunca había reflexionado sobre ello pero es probable. Tú que conocerás más del mundo de la música y podrás comprobar, yo que no estoy tan metido pero tengo amigos muy quemados, sí, puede ser.

¿Qué opinas de los grandes festivales como Viña Rock?
A: Es muy bueno que existan y que cada año surja alguna nuevo por donde sea, en los Pirineos, de pronto en Los Monegros ya llevan unos cuantos años, yo creo que es necesario. Es necesario porque es una muy buena oportunidad para el público y para los grupos, porque el público se lo pasa de cojones, se tira en la tienda de campaña un fin de semana y viendo de todo. Eso antes no existía, te ibas a ver a David Bowie, o a Dire Straits o a Peter Gabriel, pero solo podías ver eso, antes no existía tantísima oferta. También adolecen un poco de eso, hay tanta oferta que realmente se desmitifica un poco al artista, aunque sigue habiendo los conciertos convencionales de telonero y estrella, ahora vienen los Rolling a Valladolid, sigue existiendo, los Who también van a venir ahora, pero como para los grupos de toda la vida, los de ahora están todos metidos en un paquete que hace que se iguale el mito. Pero es muy bueno que existan y que la gente tenga oportunidad de pasárselo bien y olvidarse de todo un poco.

¿Cuántas veces has acudido a Villarrobledo a disfrutar del festival?
A: Creo que han sido como cuatro o cinco años, no seguios, pero varios.

¿Estuviste en la última edición?
A: No, en la última no estuve, porque estaba ya tan saturado del Viña que ya no estuve, fue la anterior el último.

¿Qué actuaciones recuerdas que te llamasen la atención en alguna de estas ediciones?
A: Recuerdo una de Rosendo muy buena, hace como tres o cuatro año, en la que además estaba muy cerquita, estaba en la primera fila, y yo soy seguidor de Leño de toda la vida, Rosendo un poco menos porque se me pasó la fiebre amarilla cuando se separaron los Leño, pero a Rosendo le he ido siguiendo más o menos, y la verdad es que en directo me gustó muchísimo. Hubo un concierto de Ska-P impresionante también, que recuerdo, además son las últimas imágenes de la película 'El Mundo Alrededor', en la que estuvimos haciendo tomas del concierto, y en el concierto de Ska-P estaba la gente tan loca, gritando, saltando y bailando, que al final dejamos las imágenes como ejemplo de lo que puede llegar a ser un concierto. También Los Deltonos hicieron un buen concierto que recuerde, Kiko Veneno, Ojos de Brujo, Raimundo, he visto un poco de todo.

¿Sueles ir a conciertos habitualmente?
A: Ya menos, me da más pereza porque me conoce todo el mundo y es un coñazo, siempre tienes que andar medio escondido, y cada vez me gustan menos las aglomeraciones. Pero sí, el último al que fui fue Lori Meyers en el Arena, que me encantó además, y después el de Kiko, allí en el mismo sitio. Suelo ir, y además tenemos un bar en Madrid, con Alex y otro socio, en el que hacemos conciertos tres veces a la semana, por lo que estoy muy vinculado.

¿Cuándo y cómo te dio por escuchar este tipo de música?
A: La gente de mi generación, o eras rockero o eras popero, eran las dos opciones que había. Yo por ejemplo a grupos como Nacha Pop o Los Secretos, este tipo de grupos los he empezado a escuchar con los años. En el momento que estaban en pleno apogeo en los ochenta yo prefería otras cosas, prefería cosas más duras, estábamos un poco divididos entre el pop y el rock, más de los Rolling que de los Beatles, aunque los Beatles son sagrados y no se hace sino repetir lo que hacían ellos continuamente, así que con el tiempo he aprendido también a valorar mucho a los Beatles y todo ese tipo de ramas que surgen de ahí. Pero cuando eres joven eres más radical, y te ciñes más a eso, a lo radical y lo que más te gusta, y o te gusta algo o no lo soportas, pero al final vas ablandándote un poco en ese sentido y se te abre un poco la cabeza y empiezas a valorar todo, el pop, el reggae, el hip hop, todo ese tipo de mezclas sin salirse del compás cuatro por cuatro, que al final todo es lo mismo. Lo único que no he podido asimilar ha sido toda la onda electrónica, tecno y djs, en todo eso me he quedado atrás, no he podido entrar, no he conectado con eso.

¿Cuáles son los grupos que más te llaman la atención o que sueles escuchar habitualmente?
A: ya te digo que como ahora es un rollo más ecléctico, ya depende más del estado de ánimo, ya no estoy abanderando nada en mi vida. Lo mismo escucho a Los Delinquentes, que a Ac/Dc, que a Iggy Pop, que a Massive Attack, que Mojo Project, ya lleva uno escuchado de todo, pero sin perder las referencias de los grandes monstruos como Bruce Springsteen, como David Bowie, como Bob Marley, como Keith Rochards o Peter Gabriel y Sting, todos esos referentes, los grandes, los que han creado más escuela. Luego se ha repetido un poco todo, pero surge de estos artistas.

¿Qué opinas de la escena actual del rock en el estado?
A: Yo creo que hace falta un poco más de suciedad, está todo muy limpio, está todo muy pulcro, hay unas producciones perfectas. Hasta las cosas más pretendidamente duras, y heavys, y punkis, está como muy enlatado, muy precientado todo para la venta, y se nota en el sonido, en la manera de producir, hay pocas cosas que te impacten, que surjan como de la calle. Todo está un poquito prefabricada, esa es la sensación que me da en general. Siempre hay casos super honrosos, pero hay una tendencia a manufacturar todo hasta tal punto que al final todo te suena igual.

¿Después de escuchar a Fran Perea y Santa Justa Klan, y tras recordar Fiti su juventud rockera en Los Serrano, tendremos por fin algún día un poco de caña en la serie con Bonilla a la batería, Resines al bajo y tú mismo a la guitarra y voz?
A: (risas) Alguna vez hemos bromeado con eso, no te creas, "Bonilla, que aquí tenemos una discográfica, vamos palante, ¿qué hacemos'" (risas). Alguna vena dura, como podrás comprobar, no es demasiado comercial, no creo que nos comiéramos ni una rosca.

¿Cuáles son tus próximos proyectos laborales?
A: Voy a hacer un pequeño papel, en Agosto rodamos, con Santiago Lorenzo, el director de una película que se llamaba "Mamá es Boba", de hace unos años, y es su segundo largometraje. Voy a hacer de un camarero que sale poquito, son como ocho o nueve sesiones, una pequeña parición estelar que me hace mucha ilusión. Nos vamos a rodar en Agosto a Valladolid, y luego empezaremos en Septiembre, a mediados, a grabar otra vez capítulo nuevos de 'Los Serrano', tampoco da para más la cosa.

¿Alguna inquietud presente o futura relacionada con el mundo del rock?
A: No sé, que me llame de vez en cuando Manolo Benítez con su grupo y podamos cantar alguna canción, que ya lo hemos hecho alguna vez. De pronto subirme al escenario y cantar el "Little Wings" de Jimi Hendrix, o algo así, y pasar un buen rato en el escenario. Alguna vez lo he hecho en mi bar, en el Contraclub y la verdad es que me mola mucho, es un subidón cantar una canción de esas y que la gente esté ahí. Esta muy bien, para quién le guste el escenario es cojonudo, pero de momento no me he propuesto formar un grupo, bastante con lo que tengo.

por j-kaos