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XI FESTIVAL VIÑA ROCK - VILLARROBLEDO, ALBACETE - 28-30/04/2006

 


 

ÁNGELUS APATRIDA (Escenario New Rock 15:00 horas)

            De nuevo los amantes del heavy metal haciendo la digestión ante uno de los pocos grupos del metal clásico que este año el festival ha estado dispuesto a ofrecer. Y de nuevo un buen número de seguidores que fue aumentando según crecían los Ángelus durante el concierto. Estos jóvenes albaceteños presentaron temas de su primer trabajo, Evil Unleashed, una muestra de thrash metal implacable que recuerda en ocasiones a Megadeth y a Pantera, y que ya está en el boca a boca de muchos foros. Pusieron a punto las guitarras con "Negotiating the Clowns", el primer tema con el que decidieron inaugurar el domingo el New Rock, para seguir con el contundente "Fuck you" y "Backbone Crusher", uno de los temas más coreados. Los Ángelus demostraron que sólo les ha bastado pasar una vez por el Viñarock para saber cómo desenvolverse ante un festival de estas características, demostrando una seguridad y unas tablas sorprendentes. Pese a que su juventud podría aún tenerlos a boca cerrada, los Ángelus no dudaron en posicionarse respecto a la polémica que ha precedido la edición del festival de este año, marcando claramente su postura al lado de S.A. y sobre todo, a favor del rock, sin necesidad de criminalizar a nadie. Siguieron la ola reivindicativa con el tema Versus the World, que no dudaron en dedicar a todos aquellos "que no quisieron que sacáramos este primer disco", y siguieron fieles a un estilo cada vez más perfilado, con David, guitarra y solista al mismo tiempo, moviéndose sin parar por todo el escenario y contagiando al público, que terminó cuernos en alto y agitando la cabeza con "Domination". Imposible ser más explícito. (ruth-li)

HORCAS (Escenario New Rock, 16:30 horas)

            Con emoción evidente y entusiasta entrega, hacían aparición sobre las tablas de New Rock, los argentinos Horcas que habrían tenido que aguardar más de veinte años para cruzar el charco y poder así presentarnos su poderoso directo, como una de las bandas de heavy metal más significativas de Latinoamérica, con una amplia y experimentada trayectoria musical a sus espaldas y que, por estas tierras, pocas oportunidades se han dado para confirmarlo, a causa de pausas continuas producidas en cierta medida por los constantes cambios sobre la formación original, desde que el tristemente desaparecido Osvaldo Civile fundara el grupo, y de un primer trabajo en el año 1990, dificultándose así su merecida escalada en el mundo del metal. Sin demasiado público congregado inicialmente, la potente percusión de "El Agite", del último disco de Horcas, "Demencial", lograba en un instante avivar completamente el ambiente. Prosiguiendo con la introducción de este álbum conceptual y más reciente trabajo de Horcas, nos brindaron la firmeza de"El Necio", la fuerza de "El Juego", la inspiración de "El Sentir" y la valentía interpretativa de "El Tiempo", con guitarras incandescentes, un una cálida respuesta, y que Walter Meza, voz de la banda, aprovechó para manifestar su agradecimiento, orgullo y satisfacción a los asistentes, así como para presentar a sus compañeros, Topo Yáñez al bajo, Sebastián Coria y Gabriel Lis a las guitarras, y Guillermo de Luca a la batería. Seguidamente, una emotiva "Argentina, tus Hijos", del disco "Vence", profería una crítica a la falsedad de la cruda realidad política del país, asomando una intensa rabia en cada nota que hacían sonar. Repasaban también su extensa discografía con temas como "Reacción" y "Sueños", del disco Horcas, quinto larga duración del grupo, o el tema "Solución Suicida", de "Oid Mortales el Grito Sangrado", dedicado especialmente a los componentes de "Barón Rojo". Se despedían Horcas, entre densas bocanadas de humo negro que inundaba lentamente el escenario, con afectuosos y repetidos agradecimientos al público que, brazos al cielo, ya daba palmas agitadamente, mientras escoltaban con coros de "oe..oe..oe..oe" los acortes que inauguraban "Esperanza" (Horcas) y a la vez daban fin a este anhelado directo. (Heret-kau)

HABEAS CORPUS (Escenario New Rock, 18:30 horas)

            Algunos años han transcurrido ya, desde que, allá por 1.992, tres chavales de Instituto, entusiasmados con los ritmos frenéticos del Hardcore melódico de la época, atentos a las nuevas tendencias punk y rap y repletos de inquietudes sobre la realidad política y social del momento, comenzaban a gestar la idea original Habeas Corpus, gracias a lo cual podemos hoy disfrutar de uno de los más apasionantes directos de Viña Rock 2.006. Quién pensase que, tras el estallido sonoro de Porretas en el escenario contiguo a New Rock, donde Habeas Corpus harían acto de presencia, se desvanecería el ansia de más desfase metalero, se encontraría ante un evidente error, como quedó patente en el instante en que los madrileños se presentaron ante el numeroso público ya congregado y expectante, al que se iba sumando el procedente de Matarile. Centrándose en los últimos trabajos discográficos editados, Habeas Corpus, ofrecieron un directo espléndido, brillante, pero, sobre todo, fortísimo y terriblemente demoledor, desde la primera nota de "Otra Vuelta de Tuerca", que da título al larga duración del que también serían elegidas "Poder es Tener, y Tener es Poder" y "En el Punto de Mira", y antes de éstas, "Cada vez más Odio", del álbum "A las Cosas por su Nombre", (disco que supuso la inserción del sonido nu-metal a las composiciones de Habeas Corpus), de una ferocidad colosal, fue salvajemente coreada por nuestras desgarradas laringes. Los brincos incontrolados de un público cada vez más irracional, acompañaban al vandalismo sonoro de Habeas Corpus, al compás de "A Sangre y Fuego", una de las más recientes creaciones de la banda y, tras ésta, "A su Imagen y Semejanza" y "Armamente", ambas del disco del mismo nombre que la última, sexto trabajo del quinteto, con invitación al pogo incluida. La brutal voz de la banda, Mars, dedicaba a todos los pueblos de España "Bajo un Manto de Olvido", corte del larga duración del grupo "Basado en una Historia Real", editado tras la incorporación de Joni al bajo y Samuel a la batería, en sustitución de los componentes que abandonaron recientemente la formación. La demencia extrema se apoderaba del gentío con el rap-metal hardcoreta de "Dios es una Ilusión", con la entrega absoluta de los músicos, voz y coros al límite, cuerdas espectaculares y baquetas homicidas para una interpretación magnífica. La estremecedora "Distancia", daba paso al momento reivindicativo de la tarde, con el conflictivo "Basta Ya!" y la manera de expresar nuestra opinión sobre las palabras democracia y monarquía en forma de canción, con "A las Cosas por su Nombre", con una percusión a punto de estallar en cientos de pedazos. Un Apocalipsis sonoro servía de despedida a Mars y los suyos, sólo en el instante en que logró despedazar nuestras gargantas a base de provocarnos hasta repetir una y mil veces fragmentos de "A la Izquierda de Dios", la verdad del terrorismo laboral y empresarial que lamentablemente estamos condenados a vivir. (Heret-kau)

BRUJERÍA (Escenario New Rock, 20:30 horas)

            Uno de los alicientes para muchos de los asistentes al Viñarock de este año era la posibilidad de ver a los mexicanos Brujería sobre escenarios españoles por primera vez en su trayectoria, que comenzó en México en 1990. La espera fue eterna pero por fin se acercaba la hora de la dósis violenta de sus temas. En pleno atardecer, el escenario New Rock, del que colgaba una gran bandera del grupo, se llenó de una espesa nube de humo que anunciaba el comienzo de la casi hora y media de violencia guanche. Sonaba la intro que habría el homónimo disco "Brujerizmo", y entre las primeras filas se creó una tensión que estallaría a la altura del primer estribillo coreado en estéreo por todo el auditorio. Juan Brujo y su ejército espectral comenzaron dando mucha caña a sus incondicionales. El caldeo estaba listo, ahora solo faltaba un buen desfile de temas que no rompieran el hilo de soga que se acababa de crear entre nosotros: "Colas de rata", "Vayan sin miedo" (personalmente, uno de mis temas preferidos de su último trabajo) y la " Marcha del odio" completaron la primera descarga, para la que pidió un fuerte grito de todos sus combatientes españoles llamados a formas las filas del infierno. Tras la siguiente descarga de adrenalina con "Misas negras", una curiosa coreografía entre los tres greñudos locos dió paso a "La Migra", otro de los que podíamos escuchar en su segundo álbum "Raza odiada" (1995), del que también tocaron "El Patrón" -tema dedicado a la memoria de Pablo Escobar Gaviria, magnate de las drogas fallecido en 1993 que ayudó a las tribus mexicanas a salir de su pobreza-. "Ahora que el patrón a muerto, ¿quién nos va a ayudar?" preguntaba el Mexicano, la contestación fue kilométrica. Ya en el ecuador de su actuación, Pinche Peach agarró el micrófono y de su alma salieron palabras de amor y odio a su Cuba natal. Las palabras se hicieron verbo con "Anti-castro" y todos comulgaron a hostias (nunca mejor dicho). Con Jeff Walker de Carcass al bajo, la formación la completaba la tremenda guitarra y batería de dos los miembros más destacables de los paisanos "Asesino" (Shane Embury (Hongo) a las cuerdas y Emilio Márquez con su bombo apocalíptico). "Raza odiada (Pito Wilson)" claudicó la lucha antiamericana de la banda, pasando a darnos unos "Consejos narcos" a los que todo el festival les gritó que "¡Mariguana SI!, ¡el polvo NO!". Para ir dando cierre al pelotón, "La ley de plomo" cayó sobre el escenario más pesado que tuvo sus más y sus menos con el sonido. "¿Quiere matar la raza?, ¡pásenme ese cuerno de chivo!", exclamaba Juan Brujo a su séquito, y se despedía de él con el último tema del setlist, su tema bandera por excelencia: "Matando Güeros". Ya estaba toda la carne en el asador, muchos guardaron fuerzas para este momento desde hacía años y lo exprimieron al máximo. Tras el colofón final, con machete en ristre y el caluroso aplauso de sus incondicionales, desaparecieron de escena. (LÔCA)

SEPULTURA (Escenario New Rock, 22:45 horas)

            Por segundo año consecutivo el cartel del festival se rindió a los pies de los sonidos duros y ancestrales de Brasil. Sepultura repetía tras la buena experiencia del año pasado y muchos también repetíamos con ellos. La banda que a finales del 84 fundase Max Cavalera y su hermano Igor continúa 24 años después recorriendo los escenarios del mundo y reventando taquillas. Aunque ahora huérfanas de apellido, desde que Igor Cavalera decidiera abandonar este año las baquetas en manos de Roy Mayorga -quien también compartió escenario con Cavalera en Soulfly y ejerce actualmente como batería de Stone Sour- supieron estar a la altura de las circunstancias y deleitarnos con dósis de la tralla que siempre caracterizó a estos héroes de los sonidos pesados. Tras una intro instrumental que abre su último disco "Dante XXI" (2006, Roadrunner), Derrick Green saludaba a los seguidores que se contaban por miles. Presentando los temas nuevos, entre los que destacaron "Convicted in live", "Buried words" o "I's Evil" y dando lugar a versiones tan buenas como las de "Bullet the Blue Sky" (U2) o "Messiah" (Hellhammer), los brasileños no dejaron títere con cabeza. Por suerte, en cuanto a sonido, este fue el mejor concierto que se escuchó en el polémico New Rock, y no era para menos, los esperados reyes del cartel metalero estuvieron a sus anchas sobre las tablas. En el plano musical, sobresaliente la batería y sobresalientes las guitarras de Andreas Kisser y las metódicas lineas de bajo del venerado Paulo Jr. Como no quisieron dejar a los de siempre con ganas de viejos temas, nos regalaron sonaron recuerdos de la gloria pasada con históricos como "Refuse/Resist" o la mítica "Orgasmatron" que animó a un público que aún añoraba la pelambrera de Max sobre el escenario. Para terminar y como broche de oro, qué mejor que volver a las raíces con "Bloody Roots" y hacer que toda la olla de gentío se uniera en masa para saltar al ritmo de tan insigne canción que ha marcado un antes y un después en el metal internacional. (LÔCA)

BARÓN ROJO (Escenario New Rock, 01:15 horas)

            El Viña Rock afrontaba ya sus últimos coletazos de esta XI edición. El primer escenario de los grandes en echar el telón sería el dedicado al heavy metal y el metal más contundente. Y la verdad que qué mejor manera de hacerlo que con una leyenda viva de nuestro rock and roll y que además están de aniversario. Barón Rojo serían los encargados de cerrar la noche metalera y de rock duro y lo hicieron con un gran concierto. Los barones demostraron estar en magnífica forma y empezaron a lo grande y tras su salida al escenario y sus primeros rasgueos de guitarra afrontaron nada más y nada menos que "Son como hormigas". Si hay que poner un pero a la actuación es que quizá en ciertos momentos la voz de los barones no llega y aunque parecen estar en plena forma, de hecho entran a grabar nuevo disco en breve, pero es que la edad para ciertas cosas no perdona. Temas clásicos como el "Resistiré", "Cuerdas de acero" o "Todos los rockeros van al infierno" y alguno no tanto. Sorprende además, como a pesar de que quizá el escenario de heavy y el de hip hop tienen un público más definido y heterogéneo para disfrutar de Barón Rojo además de viejos rockeros y gente más joven encontrábamos a punkis, rastafaris y gentes de todo tipo recogiendo la esencia de lo que es el Viña Rock. Incluso nos regalaron uno de sus nuevos temas llamado "Hombre de las cavernas". Hubo tiempo para bises y despedirse con la mítica "Barón Rojo" y mucha gente se quedó con ganas de algún otro tema imprescindible, pero con tan dilatada carrera sería imposible en el tiempo que da un festival. En definitiva un broche de oro para el escenario New Rock del Viña Rock XI. (Jorme)