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TRASPIROCK 2006 - POLIDEPORTIVO MUNICIPAL, TRASPINEDO (VALLADOLID) - 04/11/2006

Cuarta edición de este festival ya consolidado por Pucela como una de las citas del año, por el que en otras ediciones pasaron bandas como EUKZ, Reincidentes o Boikot. Este año el cartel era más fuerte que nunca, con dos bandas que generaron una afluencia masiva y el pabellón casi a reventar. Lo organiza la asociación cultural "Carlo Giuliani", que se mojó bien el culo; además de poner precios populares dedicaron un euro de cada entrada para una asociación contra el maltrato a las mujeres. Un merecido aplauso se ganaron.

La papeleta siempre complicada de abrir la noche fue para Bipolar, grupo de la tierra que practica un metal bastante contundente. Y complicada la papeleta por lo de siempre: la gente va llegando con cuentagotas, poca entrega a excepción de unos pocos conocidos y todas estas cosas. Tuvieron algo más de media hora. El batería de lo más destacable del grupo, al igual que algunos riffs. Bastante caña, aunque faltaba nitidez en el sonido, y sobre todo en las voces, algo que se repetiría en mayor o menor medida a lo largo de la noche, y concretamente durante la actuación de estos chicos era una bola. Cuanto más atrás te situaras peor era la acústica, y era algo inevitable. Se despidieron entre algún aplauso casi tímido, y quizás estuvieron algo sosos, hay que tener más contacto con el público mediante el diálogo o alguna versión conocida, y algo de eso les faltó para no pasar tan desapercibidos.

Los siguientes en salir eran Fuzz, nueva banda de Frankie, guitarrista ex de Sugarless. Y la verdad es que por abajo la cosa no cambió demasiado. Yo creo que muy poca gente estaba al corriente de la existencia este nuevo grupo, un trío donde Frankie pone además la voz.

La pregunta típica de cuánto de la antigua esencia de Sugarless plasmarían queda resuelta si decimos que cogen las partes lentas cercanas a las raíces latinas. Y la cosa no se sale mucho de ahí. Sí hay lugar para lucimientos que tampoco estaban mal, especialmente de guitarra, pero poca velocidad y caña en sus composiciones, y mucha gente hubiera esperado al menos un poquito más. Demasiada monotonía, muy tranquis. No digo que estuviera mal, y de técnica para nada, pero para llegar a la gente hace falta algo más si quieren subir peldaños, aunque las últimas canciones eran algo más moviditas, pero después de un grupo de metal y antes de Koma y DCD esa sensación queda incluso realzada, aunque una primera impresión no debe interpretarse nunca como definitiva.
Y era el momento de que la cosa reventara, de que subieran a la palestra Brigi y los suyos para dar caña, caña y más caña. La gente ahora sí se amontonó en las primeras filas para presenciar el último concierto del año de Koma, pues se tomarán un descanso. Y como la apisonadora que son, el quinteto navarro comenzó a descargar su arsenal de temas de sus cinco trabajos de estudio sin prevalecer uno sobre otro, y eso es algo de lo que muy pocos podrían presumir. Eran tan bien recibidas las canciones de "Sinónimo de ofender" (2004) como los clásicos de anteriores trabajos. De hecho comenzaron su show con Protestantes e Imagínatelos cagando. Y fue un no parar: Mi jefe, El catador de vinagre, Tío Sam, Aquí huele como que han fumao, Jack Queen Jack, El muro de Berlín -(¡qué temazo!)-, El pobre, El infarto... Es ahí donde se ve la calidad de una carrera discográfica, y la de Koma es más que notable. El concierto se pasó volando, y se dejaron en el tintero temas como Menos mal, Sé donde vives, Un país bananero o Cuánto cantautor, y lo que tocaron fue un tema más lento que no está en sus discos y personalmente no conocía.
Salieron ya bastante contentos, ellos mismos fueron los primeros en tomárselo como una fiesta, y como tal transmitieron buen rollo y simpatía por los cuatro costados, muy bueno su dialecto con el público. Lo que no estuvo de su lado fue la tecnología, pues la guitarra de Brigi se quedó muda unas cuantas veces, aunque lo salvó como el buen frontman que es.
Y por eso centraba todo el protagonismo. Cuesta verlos tocar y no mirarle a él, su impresionante físico (hasta hizo el pino), sus gestos y muecas, pero no nos olvidemos del resto del grupo, de Rafa Redín al bajo y coros, de un Juan Carlos siempre impresionante aporreando los parches y de un Nacho Zabala magistral, el salir caliente no merma para nada su técnica, aunque algo que mola un poco menos es que escénicamente va un poco por libre y es bastante frío, pero a ver quién se queja tocando así.
Y así transcurrió todo tema tras tema hasta acabar con las gargantas de los allí presentes por todo lo alto. Y lo anunciaron al salir para los bises y para el auténtico desmadre final de todos y de ellos mismos con El Marqués de Txorrapelada y Bienvenidos de Degüelto, y con el último estrbillo del Infarto,
especialidad de la casa con la que suelen cerrar sus siempre enormes actuaciones, se despedían para dar paso a Def Con Dos...
Os voy a matar... como sigáis así os voy a matar...
Como su reciente CD + DVD en directo "6 Dementes Contra El Mundo", es decir, también como "Ultramemia" comenzaba la actuación de Def Con Dos, con su intro y su tema homónimo. No hay mejor manera. Explotó el pabellón y todos a saltar. Y si a Koma les sobraba repertorio a Strawberry y compañía también. Después de años en que muchos les dieron por muertos volvieron renovados, tras un tiempo Recargando en este Mundo Chungo. Esos fueron sus siguientes descargas, y es que con aquel último disco volvieron de la mejor forma, recuperando a su clientela y ganando nuevos adeptos a los que su anterior época pilló demasiado jovencitos. Y se asemejó bastante a su "6 Dementes..." el concierto que ofrecieron, con un orden similar en los temas y la inclusión de alguno más, como Que no te cojan o Fin de siglo.
Si Koma sonó más que decente para DCD la cosa estaba más complicada, sobre todo por el tema de usar tres voces, y eso me parece una putada para la gente que no conociera mucho a los Def y quisiera entender sus letras, pues es uno de sus puntos fuertes, si no el que más, y de lo contrario uno se pierde mucho. No era tanto problema para el buen número de gente que los conocía a la perfección, no dejando de entregarse un instante en canciones como A.M.V., Trabajando para Dios, Acción Mutante, El coche no, El día de la bestia.... ¡Hasta gente disfrazada había por allí, jeje! Y el propio grupo se movió también lo suyo, bastante dinamismo y actitud escénica por su parte.
Pero eso sí, poco a poco el cansancio hacía mella, y al final la cosa resultó menos intensa y un poquito monótona, ayudado también por esos problemas acústicos. Además es cierto que se limitaron bastante a tocar los temas, y faltó un poco de diálogo con la peña por parte de los vocalistas.

Y así, y ya a una hora considerable acabó el IV TraspiRock, sabiendo que dentro de un año volveremos a tener otra cita imprescindible en Traspinedo. ¡Hasta otra!

texto y fotos por Davide Izquierdo