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SALIDA NULA
+ SUBLEVADOS - LA SALA, MADRID - 03/11/2006
En ocasiones, cuando parece que el tedio y la desolación va ha apoderarse de
esta cultura que es el rock, cuando parece que puede agotarse toda esperanza,
que todo son compases consabidos, tiempos medidos en la desolación, ráfagas de
ensueño, aparecen en tu camino bandas como Sublevados, como Salida Nula, que te
hacen reaccionar, desperezarte y comprender que si hemos sido capaces de
sobrevivir durante casi cuarenta años a las presiones mediáticas, políticas y
sociales, a la marginación inflingida, a la desidia y la desolación, es
gracias al empeño y la cabezonería de los músicos de este estado. Los
músicos de rock, que sienten descargas de rebeldía, que se aferran a sus
sentimientos, y que nunca, nunca, se rinden. Igualmente es fruto inestimable de
un público que, aunque inconstante y a veces caustico, siempre esta sediento de
emociones e insurrección social. Solo entonces comprendes que esto no va ha
parar, que no parará nunca acaso, porque siempre quedará un residuo, una nota
flotando o un riff de guitarra capaz de encauzar nuestros sentimientos hacia el
territorio del rock. Es ese proceso que se produce mágicamente, como la
alquimia, y que se inicia cuando los músicos suben a escena, entre convulsiones
de emoción, y las guitarras distorsionadas comienzan a expulsar su rabia.
Sincera y pura cólera. Un colega, me dijo una vez que para hacer rock era
necesario estar furioso con la vida y con la injusticia de la sociedad. Así es
como seguiremos luchando. Así es como lo entienden también estas dos bandas, y
sobre todo el público que se congregó para disfrutar con sus temas.
Sublevados
subieron a las tablas al filo de las diez de la noche. El aforo casi al
completo, tan solo algunos huecos al final, junto a la barra que a medida que
pasaba el concierto fueron completándose. Con un sonido más que correcto y
bien ecualizado, los de Alcobendas abrieron el bolo con destellos de su carisma
urbano. Una vaharada de humo anegando el escenario y los primeros compases
sonando trepidantemente, chupas de cuero, guitarras furibundas y una base
rítmica sólida y pertinaz marcando los compases como una apisonadora. Abrieron
con un alegato a su dignidad rockera "Por hacer rockanroll" una
versión del tema "What a Wonderful World" del mítico jazzmen Louis
Armstrong. Prosiguieron sin tregua con "Un billete para huir," un tema
rotundo que comenzó a agitar a un publico inicialmente algo frío, pero que a
medida que los temas iban brotando se fue enervando más y más "Cuerpos
Danone " , "Cuba " y "Ay Dios" formaron parte de la
descarga inicial. Desde los primeros compases la maquinaria funcionaba. Toda la
fuerza de la música se traducía en un asombroso torrente de sensaciones.
Sergio se movía por el escenario como un ecléctico, mostrándonos su fuerza
histriónica y la voracidad de sus expresiones faciales, tocando su bajo con
machacona musicalidad, apoyando la base rítmica de Apachete, uno de los
baterías mejores dotados técnicamente que he visto nunca, con un sentido del
ritmo y de los contratiempos espectacular, y sobre todo, de una contundencia que
sobrecogen. Su caja suena a las cajas de los grandes baterías, sin duda gracias
a una certera afinación. Jose es el elemento dinamizador de la banda, el que
hecha la leña al fuego, el combustible, el que explota, el que estalla y se
retuerce, el que cocina los ingredientes imprescindibles para que Rafa las goce
con su riffs de guitarra, sólidos, metálicos y sobre todo muy ramonianos, como
les gusta a ellos. Son una banda compacta que a los pocos minutos ha
transformado el escenario en un hervidero. Puro rockanroll. Luego vinieron más
temas, "Mundo insonoro" "Para ser XXX" "Seguimos siendo
igual" fueron repasando sus anteriores trabajos hasta culminar con temas
como "Estrés" "Reflexiones" "Castilla" "Las
drogas". Tuvieron que retornar al escenario ante la insistencia de un
público definitivamente entregado que coreó todo el tiempo sus canciones, con
los temas "Soplapollas.com" "Parásitos" "Marujita".
Acababa una noche irrepetible, con el publico completamente doblegado a una de
las bandas con más proyección de este estado, una banda que no tardará en
encontrar el lugar que le corresponde por que ruzuman honestidad, el
convencimiento de que su trabajo pasa por elaborar canciones sinceras, en carne
viva, que hablan de sus propias vidas, de nuestras propias vidas, con el
elemento enaltecedor de un rock urbano bien elaborado. Son veteranos en
colaborar con grandes bandas, son veteranos en el ejercicio de componer y
disfrutar tocando jodido rockanroll, y seguro, que seguirán paso a paso una
ascensión inevitable. Además, saben que la humildad y el paso lento pero
certero son requisitos imprescindibles para mantener su dignidad como músicos y
el secreto de su éxito.

Con el aforo
al rojo vivo saltaron al escenario SALIDA NULA. Los madrileños, son una banda
veterana que se ha ido haciendo un nombre en diversos círculos y ambiente
musicales. Son excelentes músicos que lo tienen muy claro conceptualmente
hablando. Mezclan el ska y el rock con una maestría que sorprende, porque a
veces la fusión de estilos y de premisas puede convertirse en una labor
magistral no apta para insolventes. En este caso, el resultado ha sido
demoledor. Desde el primer acorde entusiasmaron a un público completamente
entregado. Los metales, trombón de varas y saxo, complementaban un ritmo de
compases entrecortados y guitarras distorsionadas. Abrieron con
"Condenado" "Sobrelkapó" y "Idiota" haciendo
gozar a una masa que saltaba fuera de si. Sus letras son combativas,
incendiarias, un escupitajo en el rostro de los que maltratan el mundo. Dicen
las cosas como las sienten, expeditivamente, lanzando dentelladas para hacerse
oír. Fueron repasando sus cuatro trabajos en estudio, desgranado su esencia con
temas como "O¡!" "Ya es lunes" "Paleto"
"Asesinos" "Preso Político" . Muy pronto se hicieron con el
respeto y la entrega del público porque el ritmo frenético había obrado en
él como un poderoso estupefaciente. Alucinante. Acabaron el show haciéndonos
saltar a todos con un "un bote, dos botes, fascista el que no bote"…
¡Como para no saltar! Tuvieron que retornar al escenario con "Ese Pogo"
"Cuento" "Anikilalo" "Bandido" "Solo se
pasa" cerrando así una noche perfecta, una noche de rockanrol y rebeldía,
una noche para despojarnos de nuestros prejuicios y de nuestras mezquindades,
porque la música tiene el poder que transformar nuestros sentimientos en pura
vitalidad. Deseamos desde Rock Estatal que la gira "Puta Madre 2006"
sea todo un éxito, para ellos, para su oficina Rompe Records y sus respectivas
discográficas Coda Music y Anikilalo Records, por creer en sus respectivos
proyectos y apostar a muerte. Suerte.

texto y
fotos por Chema Granados
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