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ÑU + SHERPA - SALA EL ROCKERO, ALMERIA - 10/11/2006 El pasado 10 de noviembre la sala El Rockero, que tanto está dando que hablar en el circuito musical y no sólo de la provincia almeriense, abría sus puertas para celebrar uno de los conciertos estrella de la programación de la temporada de otoño e invierno (y que alcanzará su punto álgido con el concierto del único de Los Ramones vivo, Marcky Ramone el 30 de diciembre). Dos de los músicos con más carisma de la escena del hard rock estatal, Jose Carlos Molina y Sherpa, eran las estrellas de una noche marcada por la nostalgia. Los primeros en salir al escenario tras la actuación de los teloneros locales fue la banda comandada por Sherpa y Hermes Calabria, 50% de los extintos Barón Rojo originales. Una actuación marcada por la calidad del sonido y por los constantes guiños a las piezas y composiciones del pasado. De hecho sólo sonaron tres temas del último disco en estudio, Guerrero en el Desierto, y para más descaro, fueron las tres primeras, por lo que el concierto quedó descompensado y falto de originalidad para aquellos que lo consideramos, como así es, un buen disco. Por tanto, las elegidas fueron "Al centro del corazón", con un texto en el que se repasa precisamente eso, la trayectoria del legendario vocalista hasta la polémica de las últimas fechas ("… resistiré, seré siempre un Barón", que dice el estribillo…). La de nuevo vigente "Flor de invernadero", contra los programas fábrica de "cantantes" y "Guerrero en el desierto", una de las mejores canciones que ha dado el rock estatal en los últimos años. Tras el peaje del disco en solitario autoimpuesto por el setlist, ya que hubiesen quedado mucho mejor repartidas por el repertorio baroniano, era el momento de desempolvar las canciones que hicieron grandes a Barón Rojo. "Son como hormigas" y "El Malo" sirvieron como muestra para demostrar que "El barón vuela sobre Inglaterra" de nuevo, un tema instrumental que sirvió para certificar que las canciones de la mítica banda suenan bien con cualquiera que sepa tocar medianamente la guitarra, sin desmerecer ni un ápice la labor de los músicos que acompañan a Sherpa y Hermes. Con el público deleitándose con la voz que inmortalizó muchos de los clásicos del rock en castellano, el recorrido por el pasado continuó por "Campos de concentración" y "Concierto para ellos". Pese a las criticas hacia las interpretaciones vocales de los hermanos De Castro, "Hijos de Caín" no logró la emotividad que alcanza la versión remozada y cantada por Carlos y quedó un tanto descafeinada. Tras otro paseo instrumental por "Buenos Aires", la descarga final llegó con la celebrada "Casi me mato", con la reivindicativa "El pobre" y con la inmortal y definitoria "Los rockeros van al infierno". Una hora y media escasa de actuación que se hizo demasiado breve, con el decimocuarto tema con la que se echó el cierre, por supuesto "Resistiré". Veinte minutos más tarde llegaba uno de los hombres que con más ahínco lleva aferrándose en la música y durante treinta años personificando la leyenda de Ñu. Jose Carlos Molina, camisa hortera roja en ristre saldaba con Almería una deuda histórica, ya que sus actuaciones en esta provincia han sido nulas en los últimos tiempos. Las ganas de escuchar al flautista más rockero de estos lares, el público acogió con satisfacción las interpretaciones enlazadas de "Manicomio", "Animales sueltos", "No hay ningún loco" o "La granja del loco" con la misma efusividad de aquellos tiempos en los que eran los verdaderos himnos de una generación marcada por la transición. "Títeres" y "Mono" fueron los temas que precedieron a un demasiado extenso solo de Juan Carlos, que parecía preparar y calentar aún más sus pulmones para la gran descarga que aún quedaba por interpretar en un concierto más que destacable. Así, el respetable se deshizo en aplausos y ovaciones cuando comenzó a escuchar los primeros acordes de "El tren". La adrenalina continuó en pie de guerra con "El juglar" y con la genial composición "Preparan". Más de una hora de concierto cuando ya eran las cuatro de la mañana hacían presagiar que poco quedaba ya para el final, pero Jose Carlos arropado por una buena banda, sobre todo por el genial Manuel Arias, que fue calentando su hacha con el paso de las canciones, todavía tenías muchas sorpresas que ofrecer. Así, todavía se escucharon temas como "Perro ladrador", la primera parte de "A golpe de látigo" o "El flautista", basado en otra de las bandas legendarias de este particular sonido como es Jethro Tull. La balada que no podía faltar "Tocaba correr" y la instrumental y alegre "De fiesta" dejaron paso al recuerdo de aquella canción que dio título al directo de la banda "Imperio de paletos". Tras casi dos horas de concierto y, a estas edades…, con mucho cansancio, la noche culminó con "Más duro que nunca", un broche de oro a una gran noche de recuerdo en el que Ñu venció el pequeño combate nocturno a Sherpa, aunque los verdaderos vencedores fueron los espectadores que asistimos al "mini-Leyendas del Rock". texto y fotos por elchayi |