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MAMA LADILLA + HAMBURGUESA VEGETAL - GRUTA 77, MADRID - 21/04/2006

            Uno podría preguntarse, "¿Qué tipo de grupo puede pegarle a Mamá Ladilla para hacer de teloneros?", y por muchas vueltas que le diera a la cabeza, jamás se habría imaginado lo que iba a salir al escenario pasadas las 23:00h del pasado viernes, 21 de abril, en la madrileña sala Gruta 77. Yo había pensado en un grupo con cierto sentido del humor y, no sé porqué, me esperaba al típico grupo de rock urbano de dos guitarras-bajo-batera: nada más lejos de la realidad. Tras agotar las entradas varias horas antes de la apertura de puertas y realizar el típico previo que dejó las aceras colindantes llenas de cadáveres de litrona y chustas de porro, los que nos reunimos allí ese día no hicimos demasiadas especulaciones sobre el grupo que iba a ser telonero, "Hamburguesa Vegetal". El nombre, por un lado, podía ir en el sentido de grupo hardcore pureta reivindicativo del movimiento vegetariano o, por otro lado más en la línea mamaladillera, podía ser síntoma de pura ironía (o simple absurdez). Tras escuchar los primeros diez segundos de concierto nos dimos cuenta que iba más con lo segundo, puesto que poco o nada tenía que ver con lo primero. El grupo constaba de dos componentes: un guitarra de cuyo amplificador se desprendían continuos rifts metaleros, y un cantante con una especie de disfraz de gnomo nórdico y camiseta de Sodom incluida, que a la par que profería los más delirantes estribillos con una intencionada voz heavy-jincha de falsete iba pinchando las bases pregrabadas de bajo y batería en una mesa de mezclas adornada con el logotipo del grupo: una hamburguesa como la del Burger King en verde. El estribillo de la segunda canción nos dejó a todos atónitos por unos segundos, para empezar a despollarnos al instante siguiente, tras haberlo entendido bien: "Freddy Krugger mató a Freddy Mercury", tema en el que se especulaba sobre la autoría del cantante de Queen a manos del monstruo de las cuchillas. A partir de ahí se abrió la veda a los más variados improperios, propios de la más pura genialidad de una mente enfermiza: "Val Kilmer contra las Valkirias", "Sister Act 4", "Disco Satánico"... Este par de bilbainos que integran Hamburguesa Vegetal es un claro ejemplo de esos grupos que no dejan a nadie indiferente: o te molan o los odias. Si les pillas la onda a sus gracias, mezcla de frikismo ochentero y heavy metal al más puro estilo Gigatrón, les amarás y ovacionarás; si eres de esos que sólo tolera música selecta y buscas grandes arreglos orquestales y temas filosófico-trascendentales en sus letras no lo llevarás nada claro. Desde aquí recomendamos la primera opción. Descargas de temillas y más información en su web www.hamburguesavegetal.com.

            Tras las grandes dosis de risas y unos cuantos viajes a la barra, el ambiente estaba totalmente preparado para la descarga de Mamá Ladilla. El grupo apareció como cuarteto, y es que para el que no lo sepa, actualmente Juan Abarca (guitarra y voz) sufre de una "epicondilitis del copón" -como anunció recientemente en un comunicado- que llevaba arrastrando un tiempo y que le impide tocar la guitarra para su total recuperación. Por ello, el encargado de machacar las seis cuerdas en la actual gira es Pablo Tato, guitarrista de Psicotropia, que junto a los habituales Llors Merino (bajo y coros) y Ferro (batería) completaron el tándem sobre el escenario. No obstante, el publico disfrutó de lo lindo con todos los himnos del grupo desde que los primeros acordes de la canción de apertura, "Surfin Papa" (aderezada con la camiseta de Juan en la que aparecía Juan Pablo II fumando hierba), que hicieron de la pista un continuo pogo hasta el final del concierto. En total se pudieron contar más de 30 cortes en dos horas y pico de espectáculo, donde el grupo realizó un sobresaliente repaso a toda su discografía: "Sancho Panza", "Brasas", "Naces, creces, te jodes y mueres", "Hijoputa", "Beckelar", "Me la pela", "Precisamente aquí" y un largo etcétera de temas donde Juan metía de vez en cuando la melodía con un kazoo. Llegando ya al final, Abarca, que no había dejado muy lejos su guitarra pese a no poder tocarla, se arrancó a colgarse el instrumento ante la ovación del público para meterle los solos a las canciones, en plan "por un poquito que la coja tampoco va a pasar nada, ¿no?". La primera gran descarga cerró con dos grandes hits de la banda: "Ataka" y "Tu fiesta", que caldearon el ambiente sobremanera. Cualquier conocedor del grupo sabrá lo poco que es Juan al "paripé" de salir a tocar bises tras haber abandonado el escenario -"¡pero Juan, no seas moñas!", replicó más de uno- pero todo el mundo tenía presente que quedaba el himno por excelencia de Mamá Ladilla, ese que hace referencia a la muerte de cierto marinero de Verano Azul. Irremediablemente, el grupo volvió del camerino para escurrir al personal asistente las últimas gotas de sudor. Y lo hizo a lo grande, con "Ay, qué doló", "Principito" y, por supuesto, "Chanquete". En definitiva, una buena forma de demostrar al mundo que Mamá Ladilla sigue en forma, con la perspectiva que le dan sus ya numerosos trabajos discográficos capaces de nutrir un larguísimo set list. Desde aquí desearle a Juan una pronta recuperación para que la próxima vez podamos verle haciendo eso que tanto le gusta: tocar la guitarra.

texto y fotos por Jesús López