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LOS LUNATICOS - FNAC FORUM, MADRID - 21/11/2003

Gran tarde de blues y rock n’ roll la que nos ofrecieron Los Lunáticos en el show case acústico que sirvió como presentación de su primer disco ante el público madrileño. Con un set basado casi exclusivamente en los temas de “Con la música a otra parte” y armados con sendas electroacústicas, aparecieron sobre el escenario Santi Campillo (ex-guitarrista de M*Clan) y Miguel Bañón (Los Marañones), los padres del invento. No les acompañó en este caso el resto de la formación que ha grabado el disco y que está integrada por Iñigo Uribe (ex-teclista de M*Clan), Eric Franklin (batería de la banda de Caiga Quien Caiga) y el mítico Steve Emery (sesionero de lujo que ha sido bajista, entre otros, de Fleetwood Mac y Eric Clapton).

Desde el comienzo con “En la playa” hasta el final con la versión del clásico “Ruta 66”, la pareja fue desgranando una serie de preciosos temas que van desde el rock n’ roll puro y duro de la marchosa “Sanseacabó” hasta el blues cálido e intimista de “Que el tren no pare”. En la variedad está el gusto, y ellos se atreven con igual facilidad a descolgarse con una balada como “Corazones de piedra” o a marcarse una vacilada de aire country como “El rey de copas”, todo ello con un gusto exquisito.

Sería difícil decir cuál de estos dos elementos es el líder o tiene más peso en el grupo, ya que en cualquier tema tienen igual protagonismo la profunda voz de Miguel y los magníficos punteos de Santi, que a mitad de concierto no pudo resistir la tentación de colgarse la Stratocaster para el Rhythm & Blues de “Noches de satisfacción”. La calidad y la compenetración del dúo no son ni mucho menos flor de un día, ya que, aunque este sea su primer disco bajo el nombre de Los Lunáticos, ambos músicos llevan tocando juntos desde finales de los 80, y su trayectoria en directo incluye casi 700 conciertos.

El único pero que se le pudo poner a la actuación no fue cosa de la banda, sino del público. Ya se sabe que por esta clase de presentaciones aparece gente de todo tipo (abueletes incluidos), más por curiosidad que por interés, lo que desluce un poco los conciertos en lo que a respuesta y animación se refiere. A pesar de ello, Santi y Miguel consiguieron arrancar un buen puñado de aplausos y conseguir que el respetable acompañase con palmas un par de temas, aunque yo me sigo quedando con ganas de verlos en una sala pequeña y llena de humo, ante su público y con unos vasos de bourbon.

texto por Raúl Ranz