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LOS CORONAS
+ LOST ACAPULCO - SALA GRUTA 77, MADRID - 29/11/2006
Hacía bastante tiempo que la sala madrileña Gruta 77 no se encontraba a punto
de colgar el cartel de 'No Hay Entradas'. Los conciertos de Rock parece que ya
no atraen las masas de antaño: sea por la crisis económica, sea por la
ausencia de publicidad o por un interés que ha mermado con los años además
del relevo de nuevas generaciones orientadas tal vez en otra dirección, el
hecho es que cuando el público abarrota el local incluso antes del comienzo de
los teloneros estamos ante uno de estos dos fenómenos: uno de esos conciertos
que televisión, radio e internet se han encargado de publicitar ad nauseum o
bien la promesa de una pura y auténtica noche de Rock and Roll. Promesa que, la
noche del pasado 29 de noviembre de 2006 se vio ampliamente cumplida.
Comenzaban la velada los mexicanos enmascarados, Lost Acapulco, con su mezcla de
Surf, Garage y Punk. Los autodenominados "el mejor combo mexicano de 'Surf&Roll'",
exhibieron un sonido fantástico, aunque resultaron algo sosos en su puesta en
escena (si exceptuamos lo espectacular de su atuendo de luchadores), demostrando
con todo ello por qué continúan en la brecha diez años después de su
formación. Muy buena elección la de estos muchachotes para completar el
cartel; por desgracia estamos acostumbrados a ver a multitud de grupos
extranjeros que escogen como teloneros a formaciones españolas de calidad más
que dudosa, mientras que grupos de aquí se esmeran en completar el cartel con
formaciones extranjeras, como en este caso, realmente notables. Lo suficiente
como para calentar a un público que, para cuando el grupo principal salió a
escena, ya se encontraba pletórico.
No era para menos. La perspectiva de volver a ver a LOS CORONAS en los
escenarios de nuestra ciudad hubiera sido suficientemente emocionante sin contar
con el aliciente del estupendo show de los mexicanos. Son estos muchachos lo que
allende los mares se denomina un "all star", esto es, un grupo
compuesto por músicos de renombre pertenecientes a diversas formaciones que
pretenden mediante estas reuniones paralelas dar salida a inquietudes que en sus
bandas de origen no tienen cabida. En este caso, miembros de Sex Museum o No
Wonder, entre otros, se han unido para expresar su admiración por músicos de
la talla de Dick Dale o los Ventures, practicando un surf inspirado en las
propias raíces de este estilo (las querencias a los Shadows eran en momentos
más que evidentes) y tomando su nombre de la localidad californiana donde la
mítica marca Fender instaló su primera fábrica. Apelotonados en un escenario
que se les quedaba pequeño (por tamaño, no por el prestigio de la única sala
de Madrid que respeta el Rock a estas alturas), nos ofrecieron un show más que
entretenido, con momentos ciertamente
brillantes, destacable la magnífica versión de 'Polk Salad Annie', de Tony Joe
White y otros algo menos lucidos, como el intento de realizar el ya famoso
número de tocar cada uno de los guitarristas el instrumento del compañero
cruzándolos, que fue frustrado por el súbito cambio de afinación de uno de
ellos.
Pero en fin, en
cualquier caso el espectáculo fue de los memorables, realmente divertido, la
sala a reventar reaccionó con entusiasmo y, además, ¡¡estaban de
celebración!! Era el cumpleaños de Roberto Lozano, 30 años, como la media de
un público no precisamente de jovencitos ¿será que el rock ya no interesa a
las nuevas generaciones? Por lo menos este estilo, actualizado gracias a su
presencia cinematográfica (innegable es la influencia de Tarantino en el
regreso a los escenarios de un estilo que antes del director estaba relegado a
las estanterías de algún melómano empedernido) parece reunir más bien a los
no tan jóvenes. Con un sonido impecable, alternaron temas propios (los
clásicos 'Supertubos', 'Estación Uranus' o 'High Sierra') con interesantes
versiones; 'Secret Agent Man' de Johnny Rivers, 'Honky Tonk' de Bill Dogget, 'The
Wedge' de Dick Dale o una logradísima 'Day Tripper' de los Beatles, para
terminar con el meddley 'Batman/Whipeout', en un final arrollador. Fantástica
velada en la que Los Coronas demostraron por qué su nombre merece figurar en
las listas de los mejores y más honrados músicos de los últimos tiempos.
texto y
fotos por Almudena Eced
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