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BERRI TXARRAK - SALA ABISINIA, MALAGA - 09/03/2006

            La malagueña Sala Abisinia se llenó hasta los topes el pasado 9 de marzo para ver al trío navarro. Berri Txarrak bajaban por fin al sur; tras cancelarse un par de actuaciones meses atrás en Granada y Málaga. En cuanto saltaron a la palestra, los seguidores malagueños, ataviados con el merchan para la ocasión, revolucionaron a las filas que pronto se hicieron una masa homogénea e inquieta donde cualquiera podía perder fácilmente de vista a sus colegas. Sin teloneros, que como se podía observar no les hizo falta para atraer más personal del que cabía, arrancaron el show de manera directa, sin presentaciones, esas las dejarían para más tarde.

            Ambos, público y grupo, se compenetraron a lo largo de las 2 horas de concierto de manera espiritual. El buen rollo llenaba la sala y a medida que iban sonando los temas, el calor aumentaba entre los asistentes. Venían a presentar su último trabajo de estudio, quinto en su trayectoria musical. Titulado "Jaio.Musika.Hill", o lo que es lo mismo "Nacer.Música.Morir", da por sentado que el ahora trío (desde que Aitor Oreja dejara la banda) se desvive por hacer lo que realmente quieren y saben hacer: buena música en directo. Solo pude verles en una ocasión anterior, concretamente en la última edición del Viñarock, donde ya me parecieron grandiosos sobre el escenario. Pero tampoco se puede negar lo evidente, que es que en este último larga duración hay cabida para todos los estilos, en los que el espíritu Berri impregna cada uno de los temas, recordándonos así cortes como "Bueltatzen" al estilo rockero de "Denak ez du bailo", que tampoco faltó en la lista de canciones (aunque sin el amigo Tim Mcllrath de Rise Against).

            Una buena presentación de disco requiere un setlist plagado de nuevas canciones, en concreto once de las doce que lo componen fueron las que pudimos disfrutar en esta ocasión. "Ya teníamos ganas de venir por Andaluzia, hostia, este es nuestro primer concierto por el sur y estamos muy contentos por ello, ya veo que vosotros también". Después de estas palabras de presentación, qué mejor tema dentro de los nuevos que "Iparra galdu: Hegora joan" que vendría a significar algo así como "Perder el norte: Ir hacia el sur". En el sur estaban y allí se les quería. Sin embargo, no quisieron descuidar temas antiguos que sin duda más de uno había venido a escuchar, a falta de familiarizarse con su último trabajo. Así, interpretaron éxitos como "Ikasten" y "Eskuak", ambos homónimos del título de anteriores discos de la banda. Muy enérgicos y con mucha maestría, el trío quiso hacer un par de guiños a dos grandes bandas como SOAD y Muse, tocando "Spiders" y "Time is running out" respectivamente. Es curioso cómo un grupo con tamaña trayectoria y tantos discos editados continúa haciendo hueco en su show para alguna que otra versión, que aunque no son los únicos que lo hacen, me resulta poco familiar al menos en la escena estatal y a estas alturas de su carrera.

            Con "Berba eta Irudia" ("La palabra y la imagen") hicieron un llamamiento a la manipulación que sufrimos cada día a través de los medios de comunicación. Un pequeño sector del público no paraba de bromear en voz alta, tan alta que incluso se hacía complicado escuchar al propio Gorka, a lo que este contestó con una crítica irónica a los "payasos de la asamblea", acompañado de los primeros acordes de "Iraultza txikien asanblada" ("La asamblea de las pequeñas revoluciones"), con un vital comienzo y un final apoteósico. En este punto, el grupo desapareció del estrado y los de abajo nos quedamos algo confusos. Pasados un par de minutos volvieron a las tablas diciendo "ya que hemos venido hasta aquí no vamos a tocar solo 12 temas". Una docena de canciones hasta el momento que se nos pasaron en cinco minutos. Tenían más mecha que prender y quemaron hasta el último cartucho.

            Con "Oreka" ("Equilibrio"), Isiltzen banaiz ("Si me callo") y el tema que da nombre a este último disco, "Jaio.Musika.Hill", continuaron bordando una noche en la que todos nos sentimos afortunados de asistir al concierto tan cercano y familiar que nos ofrecieron, donde no faltaron las ikurriñas ondeando al ritmo de lo que presentaban como "uno de nuestros hits de hace 7 años", es decir, "Oihu", el tema bandera más esperado por su séquito (la avalancha humana a la que dio lugar da constancia de ello). El hecho de que todos sus temas se canten en su lengua materna, el euskara, no dificultó que muchos de los presentes coreasen tema tras tema los enunciados más destacados, a pesar de que en el sur, obviamente, se nos haga más difícil pronunciar bien un idioma tan dificultoso como es el de Euskal Herria. En cuanto al apartado instrumental: La batería de Aitor Goikoetxea , a veces más templada, en otras ocasiones juguetona con los contratiempos, sonó de maravilla en todos los temas, especialmente en "Gelaneuria" (Lluvia en la habitación). Pero también hubo lugar para los medios tiempos en cortes como "Breyten", dedicado a la memoria de un condenado a muerte en la cárcel de Pretoria y "Zertarako amestu", momento cúlmen en el que nos pusieron los pelos de punta mientras el señor Urbizu aporreaba su guitarra a ritmo de espasmos corporales propios de un esquizofrénico.

            Melancólicos y rockeros, los del norte dejaron el pabellón bien alto con su actuación; el calor humano que dieron y el buen estar encima del escenario nos hicieron quedarnos con ganas de más a pesar de las dos horas de concierto que nos brindaron. En definitiva, hacía mucho tiempo que no sentía tan buena conexión entre el público y la banda, ese buen rollo que se queda en el cuerpo y que no deja que paremos de tararear tema tras tema en la vuelta a casa. Esperamos que regresen pronto por el sur errante para poder disfrutar de otra noche tan mágica como la del pasado 9 de Marzo.

texto y fotos por LOCA